Napoleón formó su imperio propio

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Un gran libro para una gran personalidad. Así se puede definir la obra biográfica “Napoleón Bonaparte. Europa de rodillas”, de Borja Loma Barrie, que aparecerá el domingo 16 con el ejemplar de nuestro diario, como sexto título de la colección Grandes Personajes de la Historia Universal, de El Lector y ABC Color.

El texto narra la vida de este genio militar, uno de los más grandes que vio la humanidad, desde su niñez y su adolescencia, pasando por su formación en plena juventud que lo llevaría a constituirse en el gran emperador que el mundo entero temió. Un pasaje importante de su vida se dio en plena Revolución Francesa, de donde emergería para constituir luego el imperio francés.

Napoleón Bonaparte comenzó a distinguirse como militar en la represión de estallidos revolucionarios menores a los de Dijon en varias ocasiones. Sus comandantes advirtieron en él a un hombre muy diestro, dotado de virtudes innatas para el combate, capaz de un firme liderazgo de tropas en unos momentos tan difíciles como aquellos, en los que el populacho de Francia toda se había sublevado contra el rey.

En esos momentos tan difíciles, justamente, no había suficientes oficiales que supieran comportarse con el debido valor y con la debida eficacia. Es decir: sí había oficiales, muchos oficiales, casi todos elegantes y de buena cuna, y de mejores maneras, pero casi ninguno se comportaba en forma ecuánime y hábil en aquel tipo de guerra rayana en la civil y es posible que tampoco se comportaran de manera adecuada en el orden militar, contra otro ejército, en una guerra convencional. Lo cierto es que Bonaparte fue ascendiendo en la escala y en 1793 era ya teniente coronel.