Las playas de Farol de Santa Marta, Santa Catarina, invitaron al artista a estar “buscando, encontrando, perdiendo y reencontrando el medio de discernir, lo que es producido por la naturaleza, de lo que es hecho por los hombres, el límite entre el saber y sentir, entre crear y conocer, entre querer y necesitar.
Fotografías de la rompiente se duplica en reflejos del mar y borra palabras escritas en la arena que vuelven a escribirse”, dice el artista.
“El espíritu no rechaza tan fácilmente un enigma. El alma no recupera la calma tan simplemente como el mar”, añade Amengual.
“Boyas encontradas en la playa son instaladas en diferentes rectángulos con planos y mapas del mundo, conformando una serie de objetos titulados navegantes”.
