Se fue un pionero del teatro independiente

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El actor Humberto Gulino, fallecido el jueves, tiene una larga trayectoria en el teatro independiente, siendo uno de los pioneros. Hizo pantomima, teatro de títeres y también actuó en películas. Además, desarrolló una larga carrera docente en la Escuela de Arte Dramático.

Humberto Gulino es uno de los primeros protagonistas del teatro independiente, en los años sesenta, tal como lo relata en el libro “Vy’a pópe ña’aprende”, de Carlos Espinosa Domínguez, crítico teatral de nacionalidad cubana que recogió en este volumen el testimonio de varios protagonistas de la escena teatral paraguaya.

Gulino cuenta a Espinosa que en 1964 era un estudiante de arquitectura y junto con sus compañeros Ángel Yegros, William Riquelme, Enrique Careaga, José Antonio Pratt y Natalia Zeman decidieron formar un elenco experimental de teatro. Conocieron al teatrista argentino Oscar Wespel, que hacía pantomimas, y les ayudó en los comienzos. Juntos formaron el grupo Teatro Popular de Vanguardia (TPV).

En la casa de Wespel, ubicada en Haedo c/ Colón, ensayaban tres veces a la semana. Los sábados se unían amigos y simpatizantes del TPV, como Víctor Jacinto Flecha, Jacobo Rauskin, Osvaldo González Real, José Luis Appleyard, entre otros.

En junio de ese año montaron la primera muestra teatral de TPV. El grupo había crecido. A los nombrados se le sumaron Beatriz y Gloria Ferreira, Clara de Wespel, Juan Manuel Prieto, Adolfo Rufo Medina, José María Rivarola, entre otros.

Ese mismo año realizaron una muestra más, y al año siguiente, la tercera. El elenco ya contaba con 26 integrantes. Trabajaban principalmente en colegios, facultades y clubes. “Nuestros montajes se salían un poco del esquema que predominaba en el Paraguay en aquel momento. Era otra forma distinta de hacer teatro. Más que nada, en nosotros había mucha pasión y muchas ganas de hacer teatro. La nuestra era una pasión muy auténtica”, cuenta Gulino.

En octubre de 1965, Óscar Wespel volvió a Argentina, y quedaron al frente del elenco Antonio Pecci, Erenia López, Rudi Torga y Gulino. Luego Gulino viajó a Buenos Aires con la intención de seguir sus estudios de arquitectura. Se encontró con Wespel, y siguieron haciendo teatro. Cuando la situación política estaba volviéndose difícil en Argentina, retornó al Paraguay, en marzo de 1975. Integró el grupo Aty Ñe’ê un tiempo, y luego, en 1977, formó “Los títeres de don Policarpo” con su esposa Elisa Godoy.