La descentralización del Festival Mundial del Arpa en su cuarta edición es muy auspiciosa, pues permite que los sonidos del instrumento lleguen a otros rincones de nuestro territorio. El cierre del festival será mañana en la costanera de Encarnación, con un programa internacional de primera línea.
En la tercera jornada llevada a cabo anoche en el atrio de la Catedral de Asunción, que contó con la masiva presencia de público, también el arpa salió del claustro del Teatro Municipal, y estuvo en contacto con el pueblo que ama este instrumento, que recientemente, y en número de 50, llegara a Buenos Aires, primero, y luego a Santiago y Viña del Mar, para sumarse al bicentenario de ambos países.
Hasta ahora vivimos magníficas jornadas del arpa en esta IV Edición del Festival Mundial del Arpa, que se hace en homenaje al maestro Luis Bordón, donde representantes de diversos lugares del mundo llegaron invitados para brindar su arte, en torno a la capitalía mundial del arpa en nuestro país.
Nos visitan arpistas de Colombia, de Francia, Escocia, Venezuela, Argentina, Perú, Japón e Irlanda, con toda la magia que transmite este instrumento, presente alrededor del globo, por medio de nuestros arpistas y su aporte a la enseñanza del instrumento en países como Japón y otros lares.
Pero también tenemos que apuntar que en algunos momentos del presente festival hubo lapsos en que la abulia cundió en el público y es cuando, especialmente arpistas compatriotas presentaron algunos temas de su autoría que la gente calificó de no festivaleros.
En algunos casos, fueron los temas internacionales, donde tal vez, con poco tino en su elección hicieron incomodar al público. Pero como es difícil dar gusto a todos, sin embargo, rescatamos el alto nivel de nuestros visitantes, como la francesa Cristine Merienne, quien con arpa céltica y su agradable voz y particular comunicación, se ganó el cariño del público. La escocesa Phamie Gow, con su potente interpretación y dulce canto satisfizo plenamente al auditorio. El arpista peruano Jaime Quilca mostró lo mucho que puede hacer con su arpa andina, y aportó su particular interpretación.
El argentino Athy sorprendió por su calidad escénica, su arte y dotes de compositor.
Se ganó el cariño de la gente, especialmente de las jovencitas y otras no tanto, que al finalizar la gala, en la antesala del teatro, se fotografiaron con él y le pidieron autógrafos.
La particularidad de este año es que las arpas célticas eran eléctricas y aunque la sonoridad es la misma, ganó en volumen y potencia expresiva.
También tuvieron feliz participación arpistas compatriotas como Lito Delgado, con el aporte del maestro Santos Lima, Martín Garcete, Marcelo Rojas, Papi Galán y su grupo, y Gabriel González, Alcides Ovelar y Cristina Batiuska, entre otros.
11 de octubre de 2010 - 09:10
Sonidos del arpa llenan el territorio
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