“La Guerra contra la Triple Alianza”, de César Cristaldo, el libro que aparece hoy con el ejemplar de nuestro diario, sexto título de la Colección Guerras y violencia política en el Paraguay, de ABC Color y El Lector, demuestra la actitud imperialista y colonialista (que persiste hasta hoy) de brasileños y argentinos respecto al Paraguay.
Un tema que hasta el presente eriza la piel del paraguayo de bien es la Guerra contra la Triple Alianza, donde se decidió el exterminio de todo un pueblo considerado por sus oponentes indigno del privilegio de existir como una nación realmente independiente.
Para lograr sojuzgar a la entonces próspera nación paraguaya, se precisaba de una excusa política válida para volcar a la opinión pública rioplatense a favor de la guerra contra el Paraguay. Para ello se construyó una leyenda de marras, convirtiendo al mariscal Francisco Solano López en el verdugo de la libertad, del progreso humano y del libre comercio; lo llamativo fue que la misma prensa que exaltó superlativamente su gestión en la unificación argentina del 1859, un lustro después lo convirtió en el ser más bruto y violento que la humanidad haya conocido.
Parafraseando al Mariscal López, quien señaló “que la historia siempre la escriben los vencedores”, la visión historiográfica de Guerra de la Triple Alianza siempre estuvo influenciada por la visión y concepción del vencedor, es decir, descargando toda la responsabilidad del conflicto en el gobierno paraguayo.
Hasta el patriotismo y el heroísmo del pueblo guaraní se pusieron en duda por algunos historiadores y escritores hostiles a la causa paraguaya, considerando a los paraguayos cretinos que se dejaban matar.
Pero aparecieron personas como don Juan E. O’Leary, el Dr. Manuel Domínguez y otros, quienes fueron los primeros en reivindicar la causa paraguaya y la figura del Mariscal López, primeramente durante el gobierno del Dr. Eligio Ayala, y finalmente fue rehabilitada totalmente durante el gobierno del coronel Rafael Franco.
Sin embargo, muy pocos historiadores citan como causales de la guerra la intromisión argentina y brasileña en la guerra civil uruguaya y el acuerdo de Puntas del Rosario del 18 de junio de 1864, donde se establecieron las bases de la Triple Alianza contra el Paraguay, según afirmaciones del mismo brasileño Antonio Saraiva –consejero de Estado de Su Majestad Imperial–, donde el Paraguay fue sentenciado a muerte.
También está la falsa neutralidad argentina, demostrada por la utilización del buque Caaguazú de la Armada Argentina por el general Venancio Flores para iniciar su revolución, además de la autorización argentina para el paso de la escuadra y ejército imperial por su territorio, negando el mismo pedido al gobierno paraguayo. Finalmente, es imperioso hacer las siguientes preguntas: por qué fueron degollados los rendidos de Yatay en 1865; por qué el saqueo y la devastación de la capital paraguaya en 1869; por qué fue incendiado el Hospital de Sangre de Piribebuy en 1869, en que perecieron calcinados centenares de inocentes, donde degollaron a jefes paraguayos rendidos, además de los oficiales degollados en Ka’aguy Juru ese año.
Finalmente, hay dos hechos que acontecieron en Cerro Corá en el epílogo de la guerra: el asesinato del Mariscal –¿será que fue imposible tomarlo prisionero?– y el degüello del coronel Delvalle y sus hombres, tres días después de haber terminado la guerra.
¿La guerra fue contra López o contra el pueblo paraguayo? Los hechos demuestran que fue contra el segundo, por la pérfida intención de los miembros de la Triple Alianza.
