Gerónimo fue un hombre originalmente pacífico; chamán y no guerrero. Pero en 1858 un hecho trágico cambió el rumbo de su vida. Cuando volvió a su hogar tras una expedición, encontró a su madre, su esposa y sus tres hijos asesinados. Habían sido masacrados por tropas mexicanas. De ahí su odio visceral a los mexicanos. Años después, su segunda familia correría la misma suerte a manos del ejército de Estados Unidos. Se convirtió en líder apache en sustitución de Cochise y al frente de sus guerreros también cometió crueldades extremas contra sus enemigos blancos. Hasta que la superioridad de la milicia regular de los Estados Unidos –que lanzó contra Gerónimo toda la fuerza posible– acabó con los combatientes del legendario cacique que, capturado, pasó sus últimos días en una reserva para nativos.
17 de noviembre de 2012 - 22:11
Un libro sobre el gran jefe Apache
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