Esta es una novela inspirada en referencias históricas de transmisión oral, en su gran mayoría; y también documental, ya que nos muestra el paso de Antoine de Saint-Exupéry por las tierras del Paraguay.
“Como se trata de un episodio, de los muchos en la vida de Antoine, que aparentemente no registra su historia oficial, resulta novedosa, emotiva, misteriosa, y se torna hasta sublime, cuando, por ejemplo, se incorpora a la historia, casi como anfitriona “La tigresa” Ildhe Ingenohl, una mujer franco-alemana, muy querida por los residentes, y afincada en 200 hectáreas de tierra. Se sabe que ella fue también alumna de pilotaje en la misma academia en la que Antoine se entrenó, en Francia”, se cuenta en la contratapa de la obra.
Dice también que “esta compartida pasión por volar fue posiblemente el motivo que trajo a Antoine a Paraguay, específicamente a la exótica y cálida villa de San Bernardino, cuyos pobladores, colonos de origen alemán, conferían al poblado un aire de campiña europea, por sus usos y costumbres”.
La escritora recurre al realismo mágico para aproximarse lo más posible al alma de esta novela.
