–Pasaron 10 años de aquel fatídico desenlace de su carrera. ¿Cómo se encuentra?
–Yo estoy bien. Ya me olvidé de eso. Ya dije varias veces públicamente. Le perdono al tipo que me hizo eso y me destruyó mi carrera. Lo importante es que estoy vivo y estoy presente. Eso es lo bueno.
–¿(José Jorge Balderas Garza, el que intentó asesinarlo) No era conocido suyo?
–No. Era un desconocido. Solo le vi esa vez.
–¿Cómo pasó el incidente?
–De la nada. Yo estaba compartiendo con mi pareja después de un partido. Me fui al baño y me abordó. Me dijo que yo le estaba “robando” a México. Sacó su arma y me dijo que pidiera mi último deseo porque me iba a matar. Le dije que yo no me iba a morir y que no tenía por qué pedir ningún deseo. Le dije que no hiciera eso (apretar el gatillo) y que se fuera bien nomás. Ya me estaba apuntando directo a la frente. Estaba temblando con la pistola en la mano y apuntándome...
–¿Estaba drogado, borracho?
–Seguramente estaba drogado. Dicen que era uno de los mayores narcotraficantes de México...
–¿Qué más recuerda de ese momento?
–Quedé inconsciente. Es en ese momento creo que subí al cielo. Me pareció entrar a un jardín. Les vi a familiares míos que habían fallecido. Al final estaba Jesucristo. Le encontré a Dios. Me tocó la frente donde ese señor me disparó. Bajó su mano en mi hombro izquierdo y me dijo que yo no me iba a quedar allí (en el cielo). Me dijo que tenía que volver y que mi misión tenía que ser a partir de ahora ayudar a los más necesitados. Ahí fue que desperté en el hospital, no me acuerdo cuánto tiempo después.
–Dicen que es un milagro que haya sobrevivido...
–Fue un milagro. Hasta los doctores se sorprendieron. Dijeron que nadie sobrevive a esa clase de atentado. Escuchaba que decían que ya no iba a caminar más y que me iba a afectar los nervios de la pierna. Se sorprendieron todos cuando volví a caminar...
–Hasta anunciaron una película.
–Me dijeron que iban a hacer una película en Estados Unidos. Me dijeron que les interesaba la vida de Salvador Cabañas antes y después del atentado...
–¿Es cierto que viene gente creyente a verlo porque cree que tiene poder de sanación?
–Sí, viene. Viene gente en silla de ruedas, gente que cree que nunca más va a caminar. Hay uno que vino y un mes después volvió a caminar...
–¿Qué les hace, qué les dice?
–Le rezo. Le digo que confíe en mí, que se va a sanar como me sané yo. Yo prometí que si me salvaba iba a ayudar a mucha gente a curarse. A los que me visitan yo les digo que confíen en Jesús, que todo lo puede.
–¿De quién se acuerda de sus compañeros (del América)?
–Me acuerdo de todos, la mayoría argentinos. Estaba Sebastián Domínguez, (Federico) Insúa, el arquero era (Guillermo) Ochoa, el Memo. Compartía mucho con (el paraguayo) Rambert Vera... Con todos me llevaba bien. Estaba Lucas Castromán...
–¿Le llaman para saludarlo?
–No. Yo no uso teléfono. Generalmente me comunico a través de mi cuñado cuando no me visitan.
–¿Qué es el América para Salvador?
–(Muestra su anillo de los 100 años del América en 2007) Siempre me apoyó el América después de mi desgracia. Hicieron todo para mi recuperación. Pagaron los hospitales, no solo los del club, la gente misma...
–¿Cómo comenzó su carrera?
–Mi papá ya era jugador de fútbol. Jugaba en el Sportivo Iteño. Yo soy originario del 12 de Octubre (de Itauguá). El técnico Saturnino Arrúa me hizo jugar de enganche. A partir de ahí siempre jugué en ese puesto. Fui transferido al Audax Italiano de Chile. Mi técnico era Claudio Borghi. De ahí pasé al Jaguares de Chiapas y, finalmente, al América...
–¿Y esos tatuajes?
–(muestra sus antebrazos). Son de mis hijos Santiago y Mia Ivonne. Este (en su biceps izquierdo) es Jesús.
–A qué se dedica...
–Me llaman mucho para hacer charlas de motivación. En deportes practico vóley con mis amigos del barrio. Lo que pasa es que me prohibieron cabecear, porque la bala que tengo incrustada en la nuca se puede mover y me puede hacer daño...
–¿No se puede sacar la bala?
–No. Es peligroso. Me dicen que puedo quedar paralítico. Está alojado encima de la vena principal. Ya me acostumbré...
–¿Ningún malestar?
–Nada. Parece increíble, pero nunca tuve dolor de cabeza. Pero tampoco me arriesgo, y ya no cabeceo.
–¿En qué se centró su recuperación? Fueron varios años...
–La recuperación era para la motricidad, para poder caminar, lo que le llaman la medición. No podía estar parado mucho tiempo ni caminar derecho. Me pesaba un lado. Los ejercicios eran para caminar bien. Cumplí con todas las instrucciones y ahora me movilizo normalmente. Jugué en algunos equipos, pero tenía miedo de chocar fuerte, y mis compañeros, también de chocar conmigo...
–¿Ahora ya no juega más?
–Me convencí y dije que ya era suficiente. Tuve 21 años de vida profesional...
–¿Cuántos años tiene ahora?
–Tengo 39...
–Un año más que Roque (Santa Cruz)...
–¿Mitã’i pio? Yo le decía mitã’i (a Roque). Era el más joven de la selección. No tenía continuidad porque se lesionaba en la rodilla. Es muy alto, muy grande y así la rodilla no aguanta. Él se cuida mucho...
–¿Continúa el pleito por el tema económico financiero con su exesposa, cómo va?
–Va bien. Nos estamos repartiendo mitad y mitad. Hay muchas cosas pendientes. Antes no tenía nada...
–Pasaron 10 años. ¿Cree que va a llegar a viejo?
–Voy a llegar. Tengo muy buena salud. Trato de disfrutar de la vida, de los amigos. Físicamente, estoy bien.
–¿Cuál es su mensaje a la gente que le escucha de su experiencia?
–Les digo siempre a los jóvenes que traten de pensar bien qué quieren hacer en la vida. Si pueden, que estudien mucho y que practiquen un deporte. Eso les va a venir muy bien...
–Estuvo en la cima de su carrera cuando se vino todo abajo...
–Eso me enseñó a valorar a mi familia, a mis padres Dionisio (presente en la entrevista) y Basilia, que hicieron todo lo posible para que yo volviera normal junto a ellos. Mis hijos Santiago y Mia Ivonne me inspiraron para que yo me aferrara a la vida. Me convencieron de que yo iba a ser de nuevo una persona normal, que iba a caminar y que iba a estar bien. Eso se cumplió. Lo que yo destaco es que en una desgracia como la que me pasó, los incondicionales que están a nuestro lado son nuestros padres y nuestros hijos. Eso es lo que yo valoro.
–¿Siempre sigue las noticias del fútbol? Su extécnico en la selección paraguaya, el Tata (Gerardo) Martino es ahora el técnico de México... ¿Qué le parece?
–Yo les felicito a las autoridades del fútbol mexicano por haber elegido al Tata Martino. Contrataron un excelente técnico. Lo ha demostrado donde ha estado. Martino fue el mejor técnico que tuve como futbolista.
–¿Qué tiene ese entrenador que lo hace exitoso?
–El habla mucho con el jugador. Le hace sentir bien a uno en el grupo. Soluciona los problemas. Es lo bueno que tiene.
–Sobre los jugadores que gravitan en el mundo, ¿cuál es su opinión? ¿Messi o Ronaldo?
–Messi es el mejor del mundo, para mí. Cristiano Ronaldo es muy bueno. La diferencia es que Messi juega mucho a nivel grupal. Ronaldo es también un poco así, pero es más individual. Los dos son grandes jugadores que le pueden cambiar la cara (el resultado) en un instante.
–¿De qué rivales a los que enfrentó se acuerda más?
–De Ronaldinho en Brasil. Tenemos casi la misma edad. Me acuerdo de Diego Maradona, que era el técnico de Argentina (el 9 de setiembre de 2009) cuando le ganamos (1-0) con gol de Haedo Valdez (en las Eliminatorias para el mundial de Sudáfrica 2010)...
–Fue un pase sensacional de Cabañas...
–Sí. Me saqué cuatro jugadores de encima, Mascherano, entre ellos, antes de hacerle el pase a Haedo. Me acuerdo que estaban al acecho Messi y el Kun Agüero, muy peligrosos. Estaba Heinze también en la defensa. Fue un triunfo muy festejado...
–¿No está en sus planes hacerse técnico?
–Es difícil ser técnico. Es difícil conseguir del jugador lo que quiere uno. No me figuro en ese puesto. No me imagino ser ni ayudante. Quiero desligarme completamente. Me gusta más hacer charlas con los jóvenes, y ahora estoy embarcado en recuperar totalmente el complejo que tengo en Villa Elisa y que hoy está alquilado. Quiero hacer ahí una escuela de fútbol. Ahí tengo una cancha de fútbol, de tenis, instalaciones para concentración en una hectárea y media...
–¿Y si le quieren contratar?
–Es cuestión de conversar...
–Qué le recomendaría a los jugadores del “12”? Están perdiendo todos sus partidos...
–Yo les pido que en la cancha manden ellos y no los que están afuera. Ellos tienen que dejar todo en el campo de juego. Es cierto que siempre los partidos van a ser difíciles pero con determinación y si ellos son buenos, van a triunfar. No conozco la parte interna del club porque no estoy involucrado, pero mi apoyo siempre van a tener, en las buenas y en las malas...
