Un “colono” que siembra fútbol en suelo chaqueño

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Óscar, en su domicilio en el Chaco.
Óscar, en su domicilio en el Chaco.

Dentro de la legión de futbolistas paraguayos que han transitado por los caminos del mundo, encontramos a un delantero goleador que ha vestido la camiseta del Ciclón de barrio Obrero, pero asimismo tuvo un vasto recorrido por clubes de nuestro país y del exterior. Él es Óscar Agustín Ferreira, quien tras jugar en Alemania, Perú, Chile y en nuestro medio, hoy ejerce una función docente en un ámbito poco conocido, como el de los colonos menonitas del Chaco paraguayo.

Es uno de esos jugadores que con el correr de los años se han perdido de vista para la afición y de tanto en tanto alguien pregunta que será de su vida. Le trasladamos la pregunta al propio Óscar Ferreira, quien nos comentó: “Como había jugado en Alemania, me contactó gente de la colonia menonita en Neuland para ir por seis meses a trabajar con ellos y dirigir su equipo de fútbol. Acepté, y ya llevo 15 años viviendo con mi familia en el Chaco”.

Explicando cómo es el fútbol en esas regiones, señaló: “En el 2003 me llevaron al Chaco para comenzar a trabajar. Antes, había vuelto al club San Lorenzo y fui asistente técnico. En Neuland, ellos tienen su torneo con las colonias de Filadelfia, Loma Plata, La Lolita y Paratodo, que son de la parte occidental del Chaco. El campeón y el vice de este torneo compiten con sus similares de la parte Oriental, donde los colonos hacen otro torneo”, explicó.

“Aquí, las distancias son muy grandes entre las ciudades, y eso dificulta la realización de campeonatos. Los colonos practican el fútbol como un pasatiempo, sin las exigencias de tener federaciones y de buscar competir en otros planos, pero son muy organizados. La mayoría de los que juegan fútbol también juegan vóley. De ahí que en el primer semestre del año se hacen los torneos de vóley, y en el segundo semestre, el de fútbol”.

Su arraigo lo llevó a ocupar un cargo administrativo vinculado al deporte. “Estuve por un periodo como secretario de deportes de la Gobernación de Boquerón, dejando un tanto el trabajo en Neuland. En ese tiempo fueron a trabajar ahí primero Óscar Mora, luego Félix Torres y Cipriano Romero. Estuvieron un año cada uno. Al terminar el periodo en la Gobernación, volví a Neuland el año antepasado. Descansé en el 2019, y ahora estoy como profesor de educación física del colegio Nuevo Amanecer, donde tenemos también una escuela de fútbol. Practicamos de lunes a viernes, pero por el tema de las ciudades distantes es difícil organizar un torneo de escuelas de fútbol, que sería lo ideal para competir”.

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El deporte en esa colonia: “Hace seis años comenzamos con futsal FIFA, en el que también se compite. Ahí hay más mezcla con jugadores y equipos latinos y se juega en distintas categorías, incluyendo senior, en que solemos jugar”.

Consultado si algún jugador proveniente de esa zona llegó a jugar en clubes capitalinos o de la APF, indicó: “El que salió de esta zona es Rojitas (Jorge Rojas, actualmente en Olimpia). El es de Villa Choferes, a unos 40 kilómetros de Neuland. El director de la escuela de fútbol de Mariscal Estigarribia era de Villa Choferes, y le llevaba a Rojitas a practicar. Hicimos un amistoso con ellos, y después un militar lo llevó a Nacional, donde no se quedó. Lo llevaron a Cerro, donde Blas Cristaldo trabajaba, y lo incorporaron”.

Óscar está afincado y tiene actividad durante todo el año en Neuland. De vez en cuando, con su familia, viaja a San Lorenzo, su ciudad natal.

“Comencé jugando en el club Barrio Guaraní de la Liga Sanlorenzana en el 84. Me llevaron a la Sub 17 de Olimpia. Volví a mi club de origen, y de ahí pasé a Sportivo San Lorenzo, de donde fui transferido a Alemania, donde jugué por tres años, del 89 al 91. Primero jugué en el Nordeste, filial del Hamburgo. Luego pasé a Berlín, entonces del otro lado del muro y, por último, jugué en el Hannover 96. Eso fue lo más importante. Tenía contrato con la empresa que manejaba mi pase por cinco años, pero decidí rescindir antes”.

Explicó por qué decidió volver. “Había nacido mi hija en Alemania. Nos habíamos mudado a Berlín. Entrenaba en dos turnos para adaptarme a la preparación física, que es distinta a la nuestra. Nosotros tenemos técnica, pero ellos están mejor preparados físicamente. Estaba fuera de casa de seis de la mañana a seis de la tarde, y mi señora en el departamento, con mi hija”.

Siguió relatando: “Un día, viajábamos por la carretera, y hubo un accidente. No podíamos salir de la carretera y mi hija lloraba mucho. Eso nos asustó, y poco tiempo después decidí rescindir el contrato y regresar al Paraguay. No me arrepiento de haberlo hecho, aunque pude haber seguido jugando en Alemania por varios años más”.

Su ida a Europa. “Ese año que me llevaron a Alemania, vinieron a buscar a Roberto Cabañas, pero él estaba arreglando su transferencia al América de Colombia. Hubo un amistoso de San Lorenzo contra la selección, para verlo a Cabañas. Como él ya estaba para ir a otro país, se fijaron en mí, y me contrató el grupo de empresarios de Jurgen Milesi, exjugador del Hamburgo. Fui a prueba 15 días. Jugué en Hamburgo seis meses y después transferido a Berlín”.

Ferreira recordó también: “De Alemania volví a San Lorenzo, donde tenía una gran amistad con Manuel Criscioni, por muchos años presidente. Jugábamos con Carlos Segovia en la delantera. Vinieron emisarios del Sporting Cristal de Perú, en principio, para verlo a Segovia, pero decidieron contratarme, y jugué en Cristal por tres años. En ese entonces también fueron a ese club Pedro Garay y Alejandro Cano”.

Ferreira continuó: “Jugué un año en el Sipesa (Sindicato de Pescadores SA), de la ciudad pesquera de Chimbote. Del Perú volví brevemente a San Lorenzo, y después de unos tres partidos volví a ser transferido a Chile, donde jugué en el Audax Italiano, Deportes Concepción y Deportes Linares. Con tres años en Chile completé nueve años en total fuera del país”.

“Volví a San Lorenzo, donde por amistad arreglábamos solo de palabra, sin contrato. En el segundo semestre del 97 pasé a Nacional, por pedido de Óscar Paulín, el técnico. Fui segundo goleador del torneo, y en el 98 me contrató Cerro Porteño. Había sido convocado para la selección que debía jugar el Mundial de Francia 98. Tenían que quedar 18 jugadores; yo quedé en 19, y Arístides Rojas fue para el mundial”.

Agregó: “Pensaba en el retiro en el 99, cuando nuevamente Paulín me pidió ir al 12 de Octubre. Tuve problema de pubalgia, pero volví a jugar seis meses en Sportivo Iteño en el 2000. Ya incursionaba en el estudio para entrenador, y me llamaron para dirigir a Barrio Guaraní ese año, y logramos el ascenso a la Intermedia. No dirigí en la Intermedia porque quería seguir jugando, pero después ya me volqué al trabajo de la enseñanza en las inferiores de San Lorenzo, hasta ser asistente de Rolando Chilavert y luego de Raúl Amarilla”.

spena@abc.com.py