Recordando los grandes eventos que se han realizado con estadio lleno, como los juegos del fútbol de salón, el hándbol, las veladas boxísticas de púgiles paraguayos que se pusieron el cinturón sudamericano, espectáculos artísticos, deportivos y hasta políticos, pero sobretodo la esencia del complejo, conocido como “La Catedral del Básquetbol”, son algunas de las valederas razones para mantenerlo en las mejores condiciones posibles el mítico coliseo.
La institución de la banda roja fue fundada el domingo 18 de junio de 1944 en la casa de los Peralta Báez (hogar paterno del recordado jugador estrella basketero Luis), coincidentemente, la misma fecha del aniversario de la Asociación Paraguaya de Fútbol (antes Liga), que fue un lunes 18 de junio de 1906.
En principio la cancha estaba en 25 de mayo y Santa Fe, para pasar en el ‘65 a la actual instalación en las calles República Francesa entre Pettirossi y Manuel Domínguez, enclavada siempre en el popular barrio de la Capital paraguaya, tan comercial como popular, teniendo en cuenta que a pasos está el Mercado Municipal Nº 4, que cada día congrega miles de personas.
Más de medio siglo
El estadio cuenta con 55 años, llamado merecidamente “Luis Fernández”, dado que el mismo generoso fanático adquirió la actual sede de la institución asentada en un predio de más de 2.500 metros cuadrados en 1964. Un año después fue la inauguración del coliseo.
La inicial cancha de pavimento asfáltico recibió los destellos solares y lunares, para pasar al estadio cubierto a principios del año 1979. Tras esta obra que marcó historia se procedió a la instalación del piso de parquet, en un club que con el tiempo se convirtió en eminentemente de baloncesto, afiliado a la Confederación Paraguaya de esta disciplina.
El 8 de abril de 2011 se cambió la totalidad del piso antiguo y también se agregaron mejoras a la parte lumínica.
Sin embargo, uno de los sectores que se encuentra abandonado es la “canchita” auxiliar, que se encuentra detrás de las graderías, con un área de aproximadamente 400 metros cuadrados. En ese sitio no se disputaban juegos oficiales dado que las dimensiones no son reglamentarias, pero servía bastante para la práctica de las formativas del club, que sigue teniendo un excelente semillero de boteadores de la naranjada.
Las demás instalaciones principales son la cancha reglamentaria, un área de entrenamiento pequeño con aros, los sanitarios, cantina y las oficinas administrativas.
