Casi todas las biografías sobre Arsenio Pastor Erico Martínez registran que nació el 30 de marzo de 1915, aunque el certificado de bautizo dice que fue el 30 de mayo del mismo año. Debutó en la Primera División de Nacional a los 15 abriles y se destacó en Independiente de Avellaneda que lo tuvo en sus filas entre 1934 y 1946, lapso en el que jugó 325 partidos y marcó 295 goles, que lo acreditan como el máximo artillero del fútbol argentino, y tiene por detrás a Ángel Labruna (River Plate) con 294 conquistas, en la tabla histórica.
El debut de Arsenio Erico fue frente a Boca Junior (empate de 2-2), no logró anotar gol, pero en el segundo juego contra Chacarita Juniors marcó el primero de sus 295 tantos.
Recientemente en la página https://balonlatino.net se publicó que “en 1934 se profesionalizó el fútbol argentino y ese mismo año, apareció un astro, un crack, un distinto. Un futbolista que recibió más de 14 apodos en su carrera porque uno solo no bastaba para describir la manera en que jugaba. Arsenio Erico es el nombre del futbolista que más goles hizo en la historia del fútbol argentino. El Paraguayo de Oro, El Hombre de Mimbre, El Semillero de Avellaneda, El Mago, El Aviador, El Duende Rojo, El Diablo Saltarín, El Rey del Gol, Mistergol, El Hombre de Plástico, Virtuoso, fueron algunos de los sobrenombres que tuvo el compatriota.
Arsenio Erico fue fichado por Independiente el 6 de abril de 1934, un mes antes de su primera aparición y que marcó lo que fue un gran ciclo del hombre gol con sangre italiana: los abuelos paternos de Arsenio fueron italianos. Su padre, sus tíos, sus hermanos y sus primos, nueve en total, regalaron el apellido Erico a gloria de Nacional, en diversas temporadas entre 1909 y 1942.
Arsenio Erico fue y es recordado como uno de los mejores futbolistas que han pasado por el fútbol argentino y latinoamericano. En 2004 fue nombrado como el octavo mejor jugador sudamericano del siglo XX y el 49º a nivel mundial.
En 1949 Erico volvió a nuestro país para ejercer la dirección técnica de su amado Nacional, logrando el subcampeonato detrás del Guaraní. Luego también fue entrenador de Sol de América.
El jueves 22 de octubre de 1970 la entonces Liga Paraguaya de Fútbol le brindó a Erico el merecido homenaje, con la disputa de un partido amistoso entre las selecciones de Argentina y Paraguay (1-1), ante un estadio Defensores del Chaco que se presentaba al tope de su capacidad.
El 23 de julio de 1977 Erico partió a la eternidad y sus restos, que descansan en un mausoleo del Defensores del Chaco, fueron repatriados a nuestro país el 26 de febrero de 2010.
Temporadas goleadoras
Disputó las temporadas desde 1934 hasta 1946 siendo una mejor que la otra. En su primer año anotó 12 goles en 21 juegos; al siguiente 22 gritos en 18 encuentros y la tercera fue de 21 tantos en 26 duelos. El año 1937 fue el momento en que el nombre de Arsenio Erico deja de ser un nombre más y comienza a ser “el nombre”. ‘El Rey del Gol’ convirtió 48 dianas en 34 partidos, siendo el máximo goleador histórico en un solo torneo de forma profesional. Al año siguiente se despachó con 43 en 30 partidos teniendo el mayor promedio de goles convertidos en un campeonato de Primera División profesional (fuente https://balonlatino.net).
Pasaban los años y la figura del ‘killer’ se hacía más y más grande. En 1939 entonó 41 veces el grito sagrado en 32 duelos, en 1940 convirtió 29 en 30 juegos y en 1941 26 en 27 presencias. A partir de ese momento, las cifras comenzaron a bajar pero seguían siendo números de un jugador a otro nivel. En 1942 se fue a Nacional de Paraguay un año; regresó en 1943 para marcar 17 tantos en 29 juegos. A la temporada siguiente hizo 12 en 26 y en 1945 aportó 20 dianas en 30 partidos. En 1946, Arsenio Erico se despidió de Independiente, como jugador, con cuatro anotaciones en 19 oportunidades. Alcanzó así, los 295 goles en 325 partidos. Cifras que le convierten en el máximo goleador histórico del fútbol de Argentina.
Distinciones personales
- Máximo goleador de la historia del fútbol argentino: 295 tantos en 325 partidos.
- Máximo goleador en un torneo de Primera División profesional: 48 goles en 1937.
- Mayor promedio de goles convertidos por el goleador de un campeonato de Primera División profesional: 1,43 en 1938 cuando hizo 43 en 30 juegos.
- Jugador que más veces superó los 40 goles en un torneo: 48 en 1937, 43 en 1938 y 41 en 1939.
- Más goles convertidos por un jugador como visitante en un Primera División Profesional: Marcó 6 tantos en la goleada de Independiente por 7 a 1 frente a Quilmes en 1937.
Admirado por Di Stéfano
Según publicaciones varias en el rico historial de Arsenio Erico, el recordado Alfredo Di Stéfano concurría a la cancha de Independiente para verlo jugar. “De niño y pese a ser hincha de River Plate, era habitual espectador de los partidos de Independiente como local solo para observar las técnicas y el juego de Erico”, afirma Alfredo en sus memorias. Ya famoso en Europa, siempre le mandaba cariños mediante periodistas argentinos y llegó a opinar que Erico era más que el propio Pelé.
“Erico es diferente a todo lo que vi. Un jugador notable. Todo lo que engloban, sin exagerar, cinco letras de Crack. Para mí, un malabarista de circo, un artista. Perdón, un gran artista”, otros elogios de Alfredo Di Stéfano.
Tributo de un escritor
“Él tenía, escondidos en el cuerpo, resortes secretos. Saltaba el muy brujo sin tomar impulso y su cabeza llegaba siempre más alto que las manos del arquero, y cuando más dormidas parecían sus piernas, con más fuerza descargaban de pronto latigazos al gol. Con frecuencia azotaba de taquito. No hubo taco más certero en la historia del fútbol. Cuando Erico no hacía goles, los ofrecía servidos a sus compañeros”, escribió Eduardo Galeano, escritor uruguayo amante del buen fútbol (marca.com).
Rechazó la Albiceleste
Cuentan las historias que Arsenio Pastor recibió la propuesta de nacionalizarse argentino y así vestir la casaca albiceleste, a cambio de una importante suma de dinero (dicen que fue 200.000 pesos).
El goleador humilde y digno respondió que él era paraguayo y que como tal no podía aceptar el ofrecimiento. El gesto del futbolista guaraní no hizo otra cosa que aumentar su fama.
@micacere
