Con respecto a aquel histórico cetro, Miguel señaló: “Los dos goles que le marqué a Brasil (Paraguay ganó 2 a 1), antes que nada, sinceramente es un lindo recuerdo, algo inolvidable. En aquel momento no pensé que íbamos a llegar a este tiempo y recordar todavía ese título mundial, el anhelado título mundial”.
Prosiguió: “El primer gol fue de una jugada que nosotros veníamos practicando con Carosini (Ramón) todos los días, porque sabíamos que iba a llegar una oportunidad, tras estudiar bien la derrota en cuartos contra Brasil. En la final nos tocó la primera oportunidad y gracias a Dios marqué, me tenía mucha confianza, realmente todo el grupo tenía confianza, porque veníamos practicando y poniendo empeño en cada entrenamiento en el objetivo que era llegar al título mundial”.
Sobre el segundo gol señaló: “Fue de un córner que Carosini le pasa a Villamayor (Hugo) y me atrasa la jugada y de un puntín pude marcarle a Panza. Este portero jugaba solo contra Paraguay, por cábala. Así y todo le sacamos su invicto después de 10 años, pero nunca tuve en cuenta la magnitud de este reconocimiento que íbamos a tener”.
Acerca de su vida en aquel entonces, Martínez recordó: “En ese momento ya estaba jugando en España. Luego del mundial del 85 ya nos habíamos quedado un grupo de paraguayos en Europa. Carosini, Frágueda (Demetrio) y los hermanos Ruiz Díaz (Mario y Adolfo), hecho que nos vino muy bien, por el estado físico que teníamos por ejemplo y en el sentido de adaptarnos bien al juego rápido que tenían los europeos”.
Siguió comentando: “Luego de una lesión en la rodilla vine al país para recuperarme y volví a jugar a España, pero luego decidí volver y dedicarme a estudiar algo. Pensé que cumplí mi ciclo y creí que debía pasar a otro. Estudié y concluí la carrera de Contabilidad y Administración de Empresas en la UCA. Desde hace años enseño en una universidad privada y estoy tan orgulloso de formar parte de ese plantel de docente, así como funcionario con orgullo”.
Un sueño de Martínez es “llegar a la presidencia del Club Atlético Cerro Corá de fútbol de salón de Lambaré y poder seguir el paso de mis hermanos. No estoy ligado al fútbol de salón pero me gustaría apoyar este deporte y por ende al Cerro Corá”.
Agradeció en forma especial “a mi familia, a mis sobrinos, hermanos y mi finado hermano Fabio, que dio su vida por el fútbol de salón, a mis finados padres y a mis familiares que me apoyaron incondicionalmente para que pueda llegar a mi objetivo. También a los amigos que me apoyaron en su momento. No puedo olvidarme del Cerro Corá, del San Alfonso que en su momento me ayudó, aprendí mucho de esos grandes jugadores estrellas y al Simón Bolívar, mis clubes de Asunción. También llegué a jugar en Panambí Reta donde también fui campeón”.
Continuó: “Agradecerles a todos por permitirme demostrar mis condiciones como persona, como jugador y gracias a eso llegué bien lejos, llegué a jugar en Europa, que no todos tienen esa bendición. Desde aquí les quiero enviar un gran saludo a todos los amigos de Paraguay y España, que me abrieron las puertas y a una persona que me apoyó mucho en su momento que es Ramón Carosini, una gran persona, un gran jugador y un gran profesional”.
Miguelo sentenció: “El fútbol de salón lo llevo en la sangre, en el corazón, lastimosamente la edad no pasa en vano, pero suelo reunirme y recordar los buenos tiempos, los momentos hermosos que me dio este deporte, donde coseché muchísimos amigos. Empecé de cero y todo lo que tengo hoy es gracias al fútbol de salón”.
