Miguel Martínez, el cañonero del título ganado en Melbourne 88

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El exsalonista paraguayo Miguel 
Martínez en la actualidad, exhibiendo la casaca campeona del mundo de fútbol de salón del año 1988.
El exsalonista paraguayo Miguel Martínez en la actualidad, exhibiendo la casaca campeona del mundo de fútbol de salón del año 1988.

Miguel Martínez, quien convirtió los dos goles para que la selección paraguaya consiga su primer cetro mundial de salonismo en la final del ’88 contra Brasil, en Melbourne, Australia, recordó con agradecimiento su paso por esta disciplina deportiva mediante la cual “todo lo que tengo hoy es gracias al fútbol de salón”.

Con respecto a aquel histórico cetro, Miguel señaló: “Los dos goles que le marqué a Brasil (Paraguay ganó 2 a 1), antes que nada, sinceramente es un lindo recuerdo, algo inolvidable. En aquel momento no pensé que íbamos a llegar a este tiempo y recordar todavía ese título mundial, el anhelado título mundial”.

Prosiguió: “El primer gol fue de una jugada que nosotros veníamos practicando con Carosini (Ramón) todos los días, porque sabíamos que iba a llegar una oportunidad, tras estudiar bien la derrota en cuartos contra Brasil. En la final nos tocó la primera oportunidad y gracias a Dios marqué, me tenía mucha confianza, realmente todo el grupo tenía confianza, porque veníamos practicando y poniendo empeño en cada entrenamiento en el objetivo que era llegar al título mundial”.

Sobre el segundo gol señaló: “Fue de un córner que Carosini le pasa a Villamayor (Hugo) y me atrasa la jugada y de un puntín pude marcarle a Panza. Este portero jugaba solo contra Paraguay, por cábala. Así y todo le sacamos su invicto después de 10 años, pero nunca tuve en cuenta la magnitud de este reconocimiento que íbamos a tener”.

Acerca de su vida en aquel entonces, Martínez recordó: “En ese momento ya estaba jugando en España. Luego del mundial del 85 ya nos habíamos quedado un grupo de paraguayos en Europa. Carosini, Frágueda (Demetrio) y los hermanos Ruiz Díaz (Mario y Adolfo), hecho que nos vino muy bien, por el estado físico que teníamos por ejemplo y en el sentido de adaptarnos bien al juego rápido que tenían los europeos”.

Siguió comentando: “Luego de una lesión en la rodilla vine al país para recuperarme y volví a jugar a España, pero luego decidí volver y dedicarme a estudiar algo. Pensé que cumplí mi ciclo y creí que debía pasar a otro. Estudié y concluí la carrera de Contabilidad y Administración de Empresas en la UCA. Desde hace años enseño en una universidad privada y estoy tan orgulloso de formar parte de ese plantel de docente, así como funcionario con orgullo”.

Un sueño de Martínez es “llegar a la presidencia del Club Atlético Cerro Corá de fútbol de salón de Lambaré y poder seguir el paso de mis hermanos. No estoy ligado al fútbol de salón pero me gustaría apoyar este deporte y por ende al Cerro Corá”.

Agradeció en forma especial “a mi familia, a mis sobrinos, hermanos y mi finado hermano Fabio, que dio su vida por el fútbol de salón, a mis finados padres y a mis familiares que me apoyaron incondicionalmente para que pueda llegar a mi objetivo. También a los amigos que me apoyaron en su momento. No puedo olvidarme del Cerro Corá, del San Alfonso que en su momento me ayudó, aprendí mucho de esos grandes jugadores estrellas y al Simón Bolívar, mis clubes de Asunción. También llegué a jugar en Panambí Reta donde también fui campeón”.

Continuó: “Agradecerles a todos por permitirme demostrar mis condiciones como persona, como jugador y gracias a eso llegué bien lejos, llegué a jugar en Europa, que no todos tienen esa bendición. Desde aquí les quiero enviar un gran saludo a todos los amigos de Paraguay y España, que me abrieron las puertas y a una persona que me apoyó mucho en su momento que es Ramón Carosini, una gran persona, un gran jugador y un gran profesional”.

Miguelo sentenció: “El fútbol de salón lo llevo en la sangre, en el corazón, lastimosamente la edad no pasa en vano, pero suelo reunirme y recordar los buenos tiempos, los momentos hermosos que me dio este deporte, donde coseché muchísimos amigos. Empecé de cero y todo lo que tengo hoy es gracias al fútbol de salón”.

gcaballero@abc.com.py