Un empate le basta a la Albirroja para terminar por encima de Uruguay en el Grupo B de la Copa América. Pero sería ideal que esta opción no se convierta en excesiva confianza, para no descuidar a un rival que llega necesitado.
La confrontación de esta tarde ante los charrúas de alguna manera rememorará la final de Argentina 2011, en que los uruguayos terminaron ganando el título con un triunfo por 3-0.
Después de lo que fueron los dos primeros cotejos en Chile 2015, se renovó el crédito a favor del equipo paraguayo, principalmente aquel segundo tiempo contra Argentina, adversario ante el que evitamos una dura cachetada en el estreno al remontar la desventaja de 0-2 y terminar festejando un empate con sabor a victoria, en lo que fue un balde de agua fría para los argentinos.
Son cuatro puntos los obtenidos por Paraguay luego de las dos primeras presentaciones. El elenco guaraní viene de ganar ajustadamente a Jamaica (1-0), en una victoria que sirvió para crecer en la clasificación y también en lo anímico.
Hoy es la magnífica ocasión para romper una mala racha ante el seleccionado charrúa, que se arrastra por casi cinco décadas en este tipo de competencias a nivel de selecciones de la Conmebol. Que la historia pase de lado y que los elegidos por Ramón Díaz sepan cumplir con el plan táctico e imponer la garra guaraní sobre la charrúa.
Uruguay arrancó la Copa ganando a Jamaica (1-0) y luego cayó en el clásico del Río de la Plata ante Argentina (0-1). Tiene a un “Maestro” como Óscar Tabárez, que lleva al frente de la Celeste más 30 años en medio de varios ciclos y con 150 partidos dirigidos a nivel oficial, entre selecciones.
Las estadísticas son ampliamente favorables al adversario, pero que estos antecedentes pasen desapercibidos y después del duelo de esta tarde en el estadio “La Portada” se hable del gran triunfo paraguayo ante el campeón vigente de la competencia a nivel de selecciones más antigua del mundo. ¡Vamos Paraguay!
