Es un duelo copero, e impredecible como tal, el que afrontará esta noche en la altura de Bogotá (un poco más de 2.600 msnm) Olimpia, en busca de su séptima final e ir por su cuarta estrella en esta cincuentenaria competencia. Pero el equipo de Ever Hugo Almeida tiene a favor muchas cosas para apostar a que podrá conseguir el resultado que lo ubique en el lugar que muchos quieren: volver a pelear por una Copa Libertadores, de la mano de un conocedor de estas luchas, como lo es su entrenador.
Fue un triunfo por dos goles de margen en Asunción, que pudieron ser tres y, lo que es aún mejor, sin recibir tanto alguno, ventajas que ubican al Decano con favoritismo.
La altitud de esta ciudad puede jugar en favor de los locales, pero la sapiencia de Almeida seguro tiene este factor bien estudiado, para que sus dirigidos aguanten el ritmo vertiginoso que impondrá el local, pues son dos goles la diferencia que debe remontar. Y si Olimpia llega a convertir un tanto, la situación será mucho más complicada para el cuadro bogotano, puesto que su obligación pasará a ser marcar cuatro para lograr la clasificación, lo que irá en aumento a medida que se registre algún otro gol olimpista y, definitivamente, dejará al margen la definición por penales.
No va a estar por suspensión Juan Manuel Salgueiro, pero la victoria anterior se dio ya sin su presencia. Es decir, que de igual manera hubo capacidad para marcar la diferencia.
A esta altura, el cansancio es otro factor en contra para ambos equipos, más para el colombiano, que lleva anotados casi cincuenta partidos en el primer semestre, entre el torneo local, en el que se instaló en la final, y la Copa. Algo más descansado está el cuadro paraguayo (llega hoy a su juego oficial 36, Copa + Apertura), pero el partido hay que jugarlo y son 90’ que debe saber administrar Olimpia. Experiencia para eso le sobra.
