Ante Ivkov, La Habana 1966

En esta última nota, por el momento, sobre el gran Miguel Najdorf voy a proponer al lector que vuelva a ser un espectador del tremendo impacto, y estímulo, que causó en el ambiente ajedrecístico argentino.

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Sabemos que su “hábitat natural” era el Club Argentino de Buenos Aires, por ese club, en esos años, pasaron Smyslov, Stein, Fischer, Petrosian, Averbach, Polugaevsky, Byrne, Ljubojevic, Karpov, Kasparov, y tantas otras estrellas.

Recordemos otra costumbre suya cuando jugaba partidas oficiales o “serias”, a esta altura ya sabemos que, para él, las amistosas también lo eran.

Don Miguel tenía la costumbre de preguntar “¿Cómo estoy?”, o ¿Estoy perdido?”. Era un ritual, Najdorf seguía reflexionando sobre la posición sin importar lo que le dijeran.

Claro que no creía que estuviera perdido, lo que su interlocutor le respondía casi siempre era que no, y alguna obviedad “tranquilizadora”.

En la Olimpiada de Lugano 1968 se acercó a Florin Gheorghiu y le hizo la típica pregunta, “¿Estoy perdido, che?”, Gheorghiu, que habla un castellano perfecto, con dejes porteños, imprevistamente le respondió: “No, estás un poco peor, pero si jugás bien podés hacer tablas”, algo se conmovió en el mundo paralelo de Najdorf y desconcertado atinó a preguntarle: “¿Cóooomo? ¿vos con quién estás jugando?” – “Contigo, en esa mesa, Miguel”, fue la explicación de Gheorghiu.

No creamos que estar distraído era su estado natural, simplemente cuando jugaba, todo lo demás pasaba a ser secundario, es algo imprescindible para tener éxito compitiendo.

Cuando jugaba partidas rápidas hablaba mucho, como es habitual en los clubes, sus frases más frecuentes eran “La mejor”, a respuestas de su rival, y, cuando ganaba un peón: “¡Yo tenía una tía muy sabia que decía: “mejor peón más que peón menos! ¡mi tía era muy sabia!”, igual de divertido cada vez que lo decía, durante años y años.

Claro que la tía sabihonda de Najdorf solo se refería a cuando él lograba un peón de ventaja, si lo conseguía su rival, no estaba registrado que dijera nada.

Lo vi varias veces saludar cordialmente a alguien mientras jugaba, su “¿cómo te va?” parecía, y seguramente era, de un interés genuino, pero cuando su rival jugaba, el mundo exterior desaparecía, y la respuesta del recién llegado era solo un ruido molesto.

Aunque pudiera parecer lo contrario, casi nada le pasaba desapercibido, conocía a casi cada ajedrecista del club, de cualquier edad, aunque no se lo hubieran presentado.

Cuando un espectador que él conocía hacía un gesto de reproche a un movimiento de su rival, Najdorf, en voz baja, sin mirarlo, parecía abrir un canal privado para preguntarle “¿Y qué debía haber jugado?”, demostrando que pocas cosas se le escapaban.

“Apasionado, desproporcionado, ostentoso...” lo definió una de sus hijas, siempre que podía se hacía propaganda, era divertido, no desagradable, y quería ganar siempre, a todo, al póker, al casino, etc., y sobre todo, por supuesto, al ajedrez, en todos los planos.

Mi maestro Bernardo Wexler me contó que cuando era un jugador de 2ª categoría empató el primer puesto de un torneo de partidas rápidas con Najdorf, y naturalmente estaba muy feliz, Najdorf le propuso jugar el desempate, dándole el importe total del primer premio, Wexler lo rechazó, quería disfrutar del momento, pero Najdorf insistió e insistió, hasta que Wexler aceptó, Najdorf ganó y se llevó la gloria sin compartirla.

Claro que el carácter hiperactivo y hasta invasor de Najdorf no era el campo donde personas más tranquilas se sentían a gusto, los “desestabilizaba” como comentó Ricardo Calvo; en “Panno Magistral” de Arguiñariz se cuenta que durante el viaje en tren a Mar del Plata para jugar el Magistral de 1957, Najdorf mantenía en vilo y reclamaba la atención de todos sus colegas, así durante las largas horas del viaje; en un momento, Keres le dijo en voz alta a su compatriota Kotov, que estaba casi en la otra punta del vagón, en inglés, para poder ser entendido por todos: “Alexander, ¿Cuántos años hace que conoces a Najdorf?”. Un sorprendido Kotov respondió, también en inglés, que desde 1946, Keres lo felicitó por ser afortunado. “Lo mío es muy diferente”, dijo, como si contara una desgracia, “Yo lo conozco desde la Olimpiada de Varsovia de 1935”.

Don Miguel, además de comentar partidas de los torneos disputados en Argentina, y de asistir como enviado especial a los campeonatos del mundo, olimpiadas, etc., escribió en el diario Clarín de Buenos Aires una columna sabatina desde los años 70.

Comentaba partidas de manera sencilla, y contaba anécdotas, la columna fue “físicamente” escrita, con sus indicaciones, inicialmente por un maestro y años después por un periodista especializado en ajedrez, de muy buen nivel.

Lo contado era a veces más entretenido que exacto, “con pimienta” como decía él.

En una de sus columnas contó que, al jugar rápidas con el maestro José María Carbone, un excampeón metropolitano: “Generalmente lograba crearme algunos problemas en la apertura, y aunque yo ganara luego las partidas, no era precisamente por salir bien de los planteos. Una tarde quise averiguar qué decían los libros sobre esta línea…. ¡Qué sorpresa me llevé! El modelo recomendado correspondía al de la partida Ivkov-Najdorf de la Olimpíada de la Habana 1966. ¡O sea que yo mismo había refutado la línea hace 14 años! Por una vez mi memoria me había traicionado”.

Una anécdota divertida, pero como mínimo inexacta, la línea no era la misma, y Najdorf de ninguna manera la refutó, pero, lo dicho, era divertida; divertirse y divertir a los demás con su ingenio y sus relatos eran parte inseparable de su disfrute de la vida.

Otra vez en el Club Argentino le escuché decir, disimuladamente, refiriéndose a uno de los socios que estaba en otra sala: “¿Ves a ese señor? Tiene mucha más plata que yo, pero no sabe vivir”.

Najdorf disfrutaba de la vida a pleno, de los mejores restaurantes, los mejores hoteles, los mejores sitios, etc., y también le gustaba compartir sus momentos felices.

Era muy frecuente que al volver de los viajes invitara a varios ajedrecistas a cenar, y relataba sus últimas novedades, contadas con su magnetismo habitual.

Hasta sus últimos días mostró que “sabía vivir”, conservó una mente lúcida y siguió todos los acontecimientos ajedrecísticos importantes, sin perder su golpe de vista prodigioso, “¡Es increíble lo que todavía ve!”, dijo una vez un asombrado Jan Timman al ver lo que había calculado, asumiendo que Don Miguel tenía ya más de 80 años.

Entrada la década de los 90, su médico le aconsejó llevar una vida tranquila, pero Najdorf no cambió de vida, siguió viajando y siendo el mayor embajador del ajedrez.

Miguel Najdorf, “apasionado, desproporcionado, ostentoso, gigantesco, extraordinario, abrumador, maravilloso, sabio”, murió en un casino de la Costa del Sol malagueña, como dijo Kasparov, “es probable que no hubiese deseado un final mejor”.

Recordemos la modélica partida citada, que Don Miguel “olvidó”.

Borislav Ivkov – Miguel Najdorf
Defensa Indo Benoni [A65], La Habana ol (Men) fin-A (5), 1966
1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 c5 4.d5 Ag7 5.e4 d6 6.Ad3 [Lo que Carbone jugaba era 6.Cge2 y rápidamente Cg3, pero este alfil por lo general iba a e2, no necesariamente a d3, ese detalle da un carácter diferente a la posición.] 6...0–0 7.Cge2 e6 8.0–0 exd5 9.cxd5 Te8 [Najdorf criticó esta jugada, considerando que era preferible directamente 9...Ca6] 10.Cg3 [“El primer error” según Najdorf, que prefería mantener el caballo en e2 para sostener el caballo de c3 y poder jugar oportunamente en el flanco dama con a3 y b4, tras la preparación adecuada, pero la teoría actual no le da la razón.] 10...Ca6 11.h3 [A Najdorf tampoco le gustó esta precaución, pero la teoría aprueba esta movida, que controla la vital casilla g4.] 11...Cc7 12.Af4 [Más ambicioso es 12.f4, mientras que un joven Kasparov jugó en una ocasión 12.Ag5. Lo más utilizado por el gran experto de la línea, el alemán Rainer Knaak, es 12.a4.] 12...a6 13.a4 Tb8 14.a5 b5 15.axb6 Txb6 16.Ca4 Tb7 [Todo lo jugado es estándar, Najdorf comenta que esta retirada es mejor que a b8 porque el plan negro es seguir con ...Cb5, y si la torre está en b8 no se la puede jugar a causa de Cxc5.] 17.Tb1 Cb5 18.b4? [“Las blancas buscan juego activo, pero ahora las negras obtienen un peón pasado en el flanco dama.”] 18...c4! 19.Ac2 [19.Axc4 Cxe4 hace “despertar” a las piezas negras.] 19...Cd7! [La simplificación 19...Ca3 20.Tb2 Cxc2 21.Dxc2 no da nada, señala Najdorf.] 20.Ce2 Ce5 21.Ac1 Dh4 [“Induciendo el siguiente avance blanco, que en la presente posición, solo debilita sus peones.”] 22.f4 Cd7 23.Ab2 Axb2 24.Txb2 Cf6 25.Cac3 [A 25.e5 Najdorf mencionó 25...Ch5 que es buena, pero las materialistas máquinas consideran que es aún mejor la sencilla 25...dxe5.] 25...Cxc3 26.Cxc3 Axh3 [“Aunque no gane, da excelentes posibilidades tácticas”, dijo Najdorf, si bien según los módulos las negras tienen ventaja.] 27.Dd4?! [27.De1 era más resistente.]

27...Af5! [Esta hermosa retirada amenaza 28...Cg4 y debilita el sostén de la posición blanca, que es el peón de e4.] 28.Ab1?! [El intento de descoordinar a las piezas negras con 28.Aa4 se castiga con 28...Axe4! 29.Axe8 (29.Df2 Dxf2+ 30.Rxf2 Teb8 también es insuficiente.) 29...Cg4 30.Td1 Dh2+ 31.Rf1 Ad3+ 32.Re1 (tampoco vale 32.Txd3 cxd3 33.Dxd3 Dh1+ 34.Re2 Dxg2+ 35.Rd1 Dxb2, etc.) 32...Te7+ 33.Rd2 Txe8 34.Rc1 Dg3 seguido de ...Ce3, con ofensiva aplastante.] 28...Cg4 29.g3 Dxg3+ 30.Tg2 Dh3 31.exf5 Ce3 32.Ae4 Tbe7 33.Tff2 Cxg2 34.Txg2 Dh4 35.Tf2 f6! Cerrando la gran diagonal con la amenaza 36...gxf5; las blancas perdieron por tiempo. Tras 36.fxg6 hxg6 se amenazaría 37...f5, y las máquinas no ven defensa para las blancas ante la invasión de las torres negras.
0–1

PROBLEMA Nº 422

Solución del Problema Nº 421
Blancas: Rh1, Dg4, Te2, Te1, Cf5, a2, b2, c2, f4, g2, h3 (11)
Negras: Rf8, Db6, Te8, Th7, Ae7, Cc6, a6, b4, d5, f6, f7, h4 (12)
Juegan las Blancas
Las blancas habían realizado el típico sacrificio siciliano Cd5, las negras tienen una pieza de ventaja, y si bien están paralizadas, para progresar haría falta abrir nuevos frentes.
26.g3!! [Esta apertura de líneas, la de la columna g, es decisiva. Era ventajoso 26.Cxe7 Cxe7 27.Txe7 Txe7 28.Dc8+ Rg7 29.Txe7, etc., pero menos fuerte que lo elegido.] 26...Cd4 [Tras 26...hxg3 27.Dxg3, seguido de 28.Tg2, no hay defensa.] 27.Cxe7! Cxe2 28.Dg8+ Rxe7 29.Txe2+ Rd6 30.Txe8 hxg3 31.Df8+! [Claro que no 31.Dxh7?? por 31...Df2 ganando.] 31...Rc6 32.Tc8+ Rd7 33.De8+ Rd6 34.Td8+ Rc5 35.De3+ Rc6 36.Td6+ 1–0
Ivanchuk, V (2.769) - Vachier Lagrave, M (2.686), Estambul (9), 06.09.2012

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