Capablanca vs. Marshall, 1918

El estallido de la Primera Guerra Mundial hizo imposible el match entre Lasker y Rubinstein por el título mundial, y también postergó las ambiciones de Capablanca.

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En My Chess Career, Capablanca hizo un balance de su juego después de San Petersburgo 1914, escribió: “… Los finales son, como siempre, de un alto nivel, la imaginación ha llegado al pleno desarrollo y las combinaciones y concepciones brillantes son la regla. Las aperturas están jugadas mucho mejor, y en general no parece haber debilidades en ninguna fase del juego. Pienso que podría decirse que he llegado al máximo de mi fuerza como maestro de ajedrez”, también admite que debía mejorar en las aperturas, y se comprometió a trabajar en esa fase.

¿Fanfarronería? ¿comentario fuera de la realidad? no, ni lo uno ni lo otro. Según http://www.chessmetrics.com, en 1914 ya estaba en la plenitud de su juego y era el mejor jugador del mundo.

Esta actitud, que no es del agrado de todos, recuerda a Fischer, es menos agresiva que Kasparov, pero a la vez menos humilde que Anand o Carlsen.

Tras San Petersburgo, Capablanca estuvo en Buenos Aires dando exhibiciones y jugando contra los maestros más fuertes, tuvo que quedarse más tiempo de lo estipulado, porque no podía viajar con buques de bandera británica, por los efectivos ataques alemanes.

“Finalmente, por cortesía del Ministerio argentino de Asuntos Exteriores y la Marina, se me permitió abordar en uno de los transportes argentinos que iban a Filadelfia, EE.UU., a cuyo puerto llegué el 16 de enero de 1915”, escribió Capablanca.

La guerra hizo que por varios años solo jugara en EE.UU. y Cuba; el 19 de abril de 1915 comenzó un torneo en Nueva York, donde hizo 12 de 13 puntos, después partió a Tampa a dar exhibiciones, de junio a noviembre se quedó en La Habana, y luego volvió a EE.UU. para jugar un torneo donde solo él y Janowski eran de primer nivel, según palabras del propio “Capa”.

Esos torneos le permitían mantener su altísimo nivel de juego, comentó cuatro partidas de esa época en My Chess career, donde, “la concepción general, la más alta calidad en un maestro de ajedrez” se puede apreciar, según sus palabras.

No jugó nada importante en 1917, estuvo enfermo y se quedó en su tierra natal hasta que en mayo de 1918 volvió a Nueva York, tras un año y medio sin competir.

Pero no fue tiempo perdido, en La Habana le dio clases a una talentosa chica de 14 años, María Teresa Mora, y para enseñarle aperturas tuvo que estudiarlas, y “en realidad aprendí más yo mismo que mi alumna, y espero que mi joven dama amiga haya aprovechado las alrededor de doce lecciones que le di”.

Capablanca reforzó sus conocimientos de las aperturas y además, con gran satisfacción, vio lo acertado de ciertas teorías que tenía en mente.

Recién en octubre de 1918, tras dos años alejado de una práctica exigente, jugó un torneo magistral en Nueva York, comenzó con la partida que recordamos hoy, donde su maestría tuvo que enfrentarse a un reto muy exigente.

Marshall tenía preparado un sacrificio que revolucionaría la teoría de las aperturas y que, con una variación, sigue siendo muy popular en la actualidad; el torneo culminó con otro claro triunfo de Capablanca, con 10½ sobre 12 puntos.

El serbio Boris Kostic terminó segundo, en total jugó cuatro partidas con Capablanca, todas fueron tablas, lo que le dio una impresión equivocada sobre los niveles de juego de ambos, y dijo: “Los críticos señalan que evidentemente tengo un estilo de juego que no favorece al cubano, y recuerdan que en cuatro ocasiones no ha podido derrotarme”.

Como Capablanca, Kostic también había visitado Buenos Aires, y dado exhibiciones, tenía una memoria portentosa. Se concertó un match entre ambos, a ocho partidas ganadas, sin contar las tablas, que comenzó en La Habana, el 25 de marzo de 1919.

En la primera partida Capablanca ganó un final de torres tras 86 jugadas, en la segunda se impuso en un final de damas, la confianza de Kostic se fue minando, Capablanca ganó dos partidas más, y en la quinta Kostic se rindió en posición inferior, no perdida, luego de solo 15 jugadas, y el match se acabó prematuramente.

Ya antes de viajar a La Habana, Capablanca había sido invitado a jugar un torneo en Hastings, para celebrar la victoria aliada en la Primera Guerra Mundial, los participantes ni los premios eran muy atractivos para Capablanca, pero se sintió obligado moralmente a jugar, “tras garantizar ciertas condiciones esenciales”, dado que era el jugador más fuerte tanto de los países aliados como de los neutrales en la guerra.

También asistió como miembro del Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno cubano, Capablanca ganó con facilidad, hizo 10½ sobre 11 puntos, Kostic (el único que le hizo tablas), salió segundo, superando a los británicos, y Capablanca dio simultáneas y exhibiciones en varias ciudades británicas, y también en París, Barcelona, Madrid, etc.

En My Chess Career, Capablanca expresó: “No solo en Hastings, sino en casi todo lugar que visité, me he encontrado con las mayores muestras de amabilidad y deferencia de los devotos del ajedrez.

Descubrí que en el ajedrez, como en cualquier otra forma de competencia, los ingleses son muy buenos deportistas”.

El viaje sirvió también para contactar con Lasker, y el 23 de enero de 1920, en un escueto comunicado desde La Haya, los maestros anunciaron que habían suscrito un acuerdo para disputar un match por el título mundial.

Veamos, con comentarios suyos entre comillas, cómo se enfrentó Capablanca a la revolucionaria idea de Marshall.

José Raúl Capablanca – Frank Marshall
Ruy López [C89], Variante Marshall, Nueva York (1), 23.10.1918
1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 [“Mi primera sorpresa, por la primera vez en diez años me permitió jugar la Ruy López.”] 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.0–0 Ae7 6.Te1 b5 7.Ab3 0–0 [“Mi segunda sorpresa. Entonces sentí que Marshall había preparado algo para mí, esperando que jugase 8.Ad5, por lo que sin duda jugué mi siguiente movida.”] 8.c3 d5 [“Y en este momento estuve seguro de que había caído en una preparación.”] 9.exd5 Cxd5 10.Cxe5 [Capablanca consideró por un tiempo si aceptar o no el sacrificio, comprendió que era peligroso, que si lo aceptaba iba a ser objeto de un ataque tremendo, y que su rival estaba familiarizado con la posición resultante, pero lo aceptó, y lo explicó así: “Consideré la posición y decidí que era una cuestión de honor, por decirlo así, tomar el peón y aceptar el desafío, dado que mis conocimientos y mi juicio me decían que mi posición debería ser defendible.”] 10...Cxe5 11.Txe5 Cf6 [El impulso posterior de la línea vino con 11...c6! que se emplea actualmente con mucha frecuencia.] 12.Te1 [Capablanca no jugó la natural 12.d4 porque quería tratar de desviar de los análisis previos, pero admitió que esta transposición no tuvo ningún efecto.] 12...Ad6 13.h3 Cg4 [“La arremetida comienza.”] 14.Df3 [“Esta jugada es defensiva y ofensiva a la vez, dado que amenaza la torre y también Dxf7+ en caso de que el alfil de d6 abandone su diagonal original.” Tras 14.hxg4? Dh4 el ataque negro es muy fuerte, luego de 15.Df3 lo mejor parece 15...Ah2+! 16.Rf1 Axg4 17.De4 Af4! 18.g3 Dh2, “y las blancas pierden su dama en circunstancias desfavorables” (The Mammoth Book of Chess).] 14...Dh4 15.d4! Cxf2 16.Te2! [No 16.Dxf2 por 16...Ah2+! (se jugó muchas veces directamente 16...Ag3?? que pierde por 17.Dxf7+! y mate.) 17.Rf1 Ag3 18.De2 (18.Dxf7+ Txf7+ es ahora con jaque.) 18...Axh3 19.gxh3 Tae8, ganando. “Décadas de análisis han mostrado que la refutación más convincente es 16.Ad2!”, se comenta en The Mammoth Book of Chess si bien lo textual también da ventaja.] 16...Ag4 [“La mejor manera de continuar el ataque.” Las capturas de alfil o caballo en h3 son peores. 16...Cg4 fue sugerida por Tartakower, y Kasparov en 2003 la avaló en Mis Geniales Predecesores, llamándola “la jugada salvadora”. No obstante, 10 años después, Houdini considera que la evaluación de Kasparov es muy optimista, cree en Capablanca, tras 17.g3! Dxh3 18.Dxa8 Axg3 19.Dg2 Dh4 20.Cd2, que Kasparov cita, y concluye con .”..hay mucho por jugar“, Houdini no ve compensación por la torre.] 17.hxg4 Ah2+ [Falla 17...Cxg4 por 18.Af4, que “paraliza el ataque inmediatamente.”] 18.Rf1 Ag3 [Capablanca esperaba 18...Ch1 contra lo que hay varias defensas, él hubiera jugado 19.Ae3. Capablanca destaca que lo que salva a las blancas es la presión combinada de la dama y el alfil sobre f7, como también el gran poder defensivo de la dama en f3.] 19.Txf2 Dh1+ 20.Re2 Axf2 [“La alternativa 20...Dxc1 hubiera llevado a mayores complicaciones que lo textual, pero no hubiera dado mejor resultado“, comentó Capablanca, las citadas “décadas de análisis” le dan la razón. Desde el punto de vista práctico lo más sencillo es 21.Tf1 (21.Dxg3 Dxb2+ 22.Cd2 Dxa1 23.Txf7 le agrada mucho a las máquinas, que consideran que la ventaja blanca es aplastante, pero para un humano... Nunca sabremos si esto es lo que hubiera jugado Capablanca, aunque no puede descartarse.) 21...Tae8+ 22.Rd3 Te1! 23.Axf7+ Rh8 24.Txe1 Axe1 25.b4, con ventaja blanca.] 21.Ad2 Ah4

22.Dh3! [Capablanca explica que para evitar el cambio de damas deben permitir que el rey blanco vaya a c2, donde está seguro.] 22...Tae8+ 23.Rd3 Df1+ 24.Rc2 Af2 25.Df3 Dg1 [Contra 25...Te2 lo más fuerte parece 26.a4! De1 27.axb5 Txd2+ (a 27...Ae3 puede seguir la sencilla 28.Dxe3 Txe3 29.Axe1 Txe1 30.bxa6, etc.) 28.Cxd2 Dxa1 29.Dxf2 .”.. pues las blancas pronto ejercerán una intolerable presión sobre f7.”] 26.Ad5! [Capablanca no comenta esta jugada, pero en The Mammoth Book of Chess se dice que este es el tipo de jugadas que hacen la diferencia entre una labor técnica y permitir contrajuego, lo que ocurriría tras por ejemplo 26.a4 Ae3! 27.Axe3 Txe3 28.Cd2 Dxa1 29.Dxe3 bxa4 30.Ad5 a3, etc. Con lo jugado se defiende g2 y se amenaza 27.Dd1.] 26...c5 27.dxc5 Axc5 28.b4 [“Finalmente las blancas toman la iniciativa, y el juego negra se hace trizas.”] 28...Ad6 29.a4 a5 [“Forzado, no pueden permitirse la apertura de la columna a y que el rey blanco quede seguro.”] 30.axb5 axb4 31.Ta6 bxc3 32.Cxc3 Ab4 33.b6 Axc3 34.Axc3 h6 35.b7 Te3 36.Axf7+ Y mate en cinco jugadas.

PROBLEMA Nº 451

Solución del Problema Nº 450
Blancas: Rg1, Dc2, Td3, Ae1, Ag2, a2, d5, e4, f3, g4, h3 (11)
Negras: Rg8, Db4, Tc8, Ab7, Cd7, a5, c3, e5, f7, g7, h6 (11)
Juegan las Negras
El ucraniano Alexander Moiseenko (2.698, 13 del ranking inicial), a pesar de perder en la última ronda ante el ruso Ian Nepomniachtchi (2.710, 4), se consagró campeón en el 14º Campeonato de Europa Individual Absoluto, jugado del 4 al 17 de mayo en Legnica, Polonia. Ocho maestros, entre ellos el español Francisco Vallejo Pons (2.695, 16) compartieron el primer lugar, con 8 puntos sobre 11. Hubo 280 participantes, con 12 jugadores de Elo igual o superior a 2.700 puntos. Web oficial: http://en.eicc2013.pl/
En Cochabamba, Bolivia, se jugó el Continental de las Américas del 7 al 15 de mayo, el peruano Julio Granda (2.659) logró la victoria con 9½ puntos sobre 11, los 4 clasificados para la Copa del Mundo, además de Granda que ya lo estaba, fueron el cubano Isán Ortiz (2.598), con 8½ puntos, el argentino Diego Flores (2.586) y los hermanos peruanos Jorge Cori (2.546) y Deysi Cori (2.430) con 8 puntos.
Nuestro mejor representante fue Axel Bachmann, que tuvo chances de clasificarse hasta la última jornada, en que cayó ante Granda. Web oficial: http://chesscontinental.com/
En la posición dejada como problema las negras logran imponer su peón libre gracias a la descoordinación de las piezas blancas con una serie de jugadas únicas.
30...Db2! 31.Dxb2 cxb2 32.Tb3 Tc1! 33.Txb2 Cc5! [La clave, las blancas no pueden evitar pérdidas materiales.] 34.d6 Txe1+ 35.Rh2 Rf8 36.Tc2 Ce6 37.Tb2 Cd8 38.Tb5 f6 39.f4 exf4 40.e5 Txe5 0–1
Grigoryan, Av (2.616) - Moiseenko, A (2.698), Legnica (3), 07.05.2013

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