Con la ilusión a cuestas de lograr su cuarta consagración en la Copa Libertadores de América y con la gran fe que se tiene el equipo dirigido por Éver Almeida, Olimpia arribó a tierra brasileña con las primeras sombras de la noche de ayer.
La delegación paraguaya llegó aquí con una temperatura de 27 grados y contó con un fuerte resguardo policial para su desplazamiento desde el aeropuerto “Tancredo Neves” hasta las instalaciones del hotel donde se hospeda, también bien resguardado, en Belo Horizonte.
Un aspecto que preocupó en todo momento a la dirigencia franjeada es el de la seguridad de los integrantes del plantel, a la vista de los hechos desagradables que ocurrieron aquí durante la visita del equipo de Newell’s Old Boys en el partido de vuelta por la fase semifinal.
De ahí que el lugar escogido para el hospedaje es uno bien apartado del mayor movimiento de la ciudad, donde no podrán tener acceso a las cercanías los hinchas del Mineiro que podrían haber preparado una ruidosa “bienvenida” a los paraguayos con el propósito de interrumpir su descanso.
Al margen de lo comentado, el entrenador, Éver Almeida no tiene duda alguna con respecto al equipo que jugará mañana ante el Mineiro. Esta tarde, a las 16:00, se hará la movilización previa al partido (20:50).
Con la ventaja de 2-0, Olimpia puede ser campeón empatando e incluso perdiendo por un gol de diferencia. Si pierde 2-0 habrá alargue y de mantenerse, penales. Un triunfo de Mineiro por 3-0 le favorecería.
Promesa. Alcidio Da Silva, cuya empresa es uno de los sponsors del club, anunció ayer que entregará un auto como premio al plantel si conquista el título.
