Santiago, rey de la casa de ña Ramona

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En una emotiva nota ayer en el Cardinal Deportivo, el lateral zurdo de Cerro Porteño, Santiago Arzamendia Duarte comentó la dura lucha que encaró en el inicio de su carrera deportiva, que sin embargo tras el sacrificio le permitió tener el privilegio de cumplir el sueño a su mamá ña Ramona: la casa propia.

Entre lo que fueron la lucha, los sueños cumplidos, los que espera cumplir y de lo se viene, Santi habló sin ninguna atadura, e incluso no supo evitar quebrarse. Muy emocionado, recordó : “El 6 de diciembre fue el cumpleaños de mamá y le cumplí un gran sueño que tenía para ella. Junté mi dinero y le regalé una casa. Ese día le mentí, le dije que saldríamos a cenar, y cuando llegamos a la casa le conté que era su regalo. Entró, miró la casa y se quedó demasiado feliz. Para mí, fue algo muy hermoso”.

Santiago, en la emotiva nota, contó que el comienzo de su historia no fue nada fácil como la de otros futbolistas. Tuvo que sortear muchas dificultades, por sobre todo la añoranza que sentía hacia sus seres queridos, especialmente su madre, doña Ramona, su padre don Santiago y sus ocho hermanos (cinco varones y tres mujeres). Es que Santi nació en Misiones, Argentina, y vino al país a los 13 años, en 2011, para probar suerte en las Formativas del Ciclón en el Parque Azulgrana. Por fortuna, pudo superar esa incómoda situación y siguió adelante hasta llegar a la consagración.

El lateral, cuando fue fichado, vivió en la pensión de Ypané. El entrenador que aprobó su venida a Cerro Porteño fue Gustavo Florentín, y pertenece a la misma camada de Sergio Díaz, Julio Villalba y Josué Colmán, y desde ese entonces los cuatro pasaron a ser amigos inseparables.

Dijo que siempre visita la pensión: “En ella hay como 23 jugadores que vienen de lejos. Suelo tomar tereré con ellos y les comento que también viví ahí, que pasé por varias cosas y que no todo será color de rosa. Habrá algún momento en que van a querer tirar todo por la borda e irse a casa. Ahí es donde tienen que ser fuertes. Si pasan esa etapa, van a tener más posibilidades de tener éxito. Les digo que no bajen los brazos, que tengan fe en Dios, que él siempre les da recompensa a los que se sacrifican bastante”.

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Confesó que cuando no jugaba aún, a veces no tenía ni para el pasaje y la novia le daba 10.000 guaraníes para ir a la práctica. “Me compré un autito para que podamos andar un poco más cómodos”, expresó con voz entrecortada.

Luego de jugar poco, tras debutar en el Clausura del 2015 de la mano de Roberto Torres; en el Clausura del 2017, con Leonel Álvarez, su vida tuvo un giro de 180 grados. “Un día Leonel me preguntó si podía jugar de lateral izquierdo. Le contesté que sin problemas, y así empecé a ser titular del equipo”.

Santi, como es argentino, estuvo a punto de ser convocado a la selección Sub 23 albiceleste, pero optó por la nacionalidad paraguaya pensando en un llamado en el futuro. Su perseverancia tuvo premio al ser convocado por el técnico Juan Carlos Osorio a la selección absoluta. Es el emotivo testimonio de lucha de Santiago.