Como opción para seguir con el proyecto, pero modificándolo, el informe de intervención dirigido por Sixto Morínigo propone un sistema “abierto” (carril exclusivo para líneas de buses que entran y salen del corredor principal, con estaciones a nivel y a la derecha), construir una infraestructura menos compleja y aprovechar la flota de buses ya existentes.
En cuanto al cierre de contrato con Mota-Engil (que reclama al MOPC US$ 18 millones por incumplimientos del contrato, como la liberación de la franja), la intervención recomienda continuar con la negociación hasta llegar a un “acuerdo”, para evitar llegar a un arbitraje internacional, lo que representa un escenario poco favorable a los intereses económicos del país.
El documento señala, además, de principio a fin las debilidades identificadas en la intervención dentro de todo el proyecto, lo que afirman podrían ser imputadas al contratante.
Otro punto que destaca el informe tiene que ver con la erogación de 4.274.611.186 guaraníes que el MOPC se ha visto “obligado” a aplicar en concepto de subsidio a frentistas por los daños ocasionados, todo esto a raíz del fracaso del proyecto.
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Los tramos 3 y 2 del metrobús fueron adjudicados a la firma portuguesa Mota-Engil, que terminó solo un poco más de 800 metros de toda la obra a su cargo. El retraso en la construcción ocasionó el cierre de más de 200 comercios, además del problema económico y legal al que llevó al país.
