Inversión en obras puede rendir 60% más sin coimas ni malos proyectos

Expertos que debatieron sobre gobernanza y transparencia en el sector de infraestructura sostienen que se puede mejorar 60% la productividad de las obras, es decir tener fondos para nuevas construcciones si estas son blindadas contra los intereses políticos, las coimas y los proyectos deficientes.

Eduardo Engel (2° de la der). A su lado, Gonzalo Delgado y Daniel Kaufmann, en el evento organizado por la CAF, en Quito.
Eduardo Engel (2° de la der). A su lado, Gonzalo Delgado y Daniel Kaufmann, en el evento organizado por la CAF, en Quito.

En el sector de la infraestructura existen problemas serios de productividad que comprometen el bienestar de la población. Esto se observa en toda Latinoamérica, y Paraguay no es la excepción. Se estima que evitando los problemas sistémicos que se han identificado en casi todos los países, se puede ganar 60% en productividad, es decir, con los mismos recursos hacer 60% más de carreteras, hospitales, escuelas, según resaltó uno de los analistas del caso Odebrecht, Eduardo Engel, profesor titular de la Universidad de Chile y director de la ONG Espacio Público.

Engel, junto con otros especialistas del rubro, participó de la presentación del reporte de economía y desarrollo 2019 organizado la semana última por la CAF en Quito, Ecuador, y fue parte del panel debate sobre gobernanza y transparencia en el sector de infraestructura.

Uno de los primeros problemas identificados es cómo los gobiernos seleccionan los proyectos, pues en lugar de aplicar criterios sociales, muchas veces tienen fines políticos. Otra variable es la falta de inversión en mantenimiento de las construcciones, pues los incentivos políticos se centran en nuevas obras que significan mayor caudal electoral.

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De acuerdo a lo explicado, además de esto, los tiempos de las obras no están acordes a los períodos políticos. Es que para diseñar un buen proyecto, acotó el catedrático, se tardan tres o cuatro años, lo cual no resulta atractivo para un gobierno que quiere inaugurar la obra en su periodo y no dejarla para el siguiente. Así, los proyectos se presentan con pocos detalles y después tienen sobrecostos en la ejecución.

“La infraestructura es terreno fértil para la corrupción. Cada proyecto es diferente. Es difícil estandarizar”, dijo, aunque mencionó que tras recientes escándalos de corrupción se logró armar una base de datos sobre el “modus operandi”. “Hemos aprovechado el caso Odebrecht para tener todos los datos al respecto. Hay más de 100 delaciones premiadas sobre cómo operaban las coimas”, contó.

Tomaron todos los contratos que tuvo Odebrecht en ocho países en América Latina. Fueron 90 proyectos durante el acuerdo que cubre 10 años de la delación premiada. La mitad de los casos tuvo coima. “En donde no hubo coimas, el monto inicial aumentó en promedio 6%. En donde hubo, en lugar de subir 6%, el aumento fue 71%”, resaltó en el evento, al que ABC fue invitado.

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Las adendas oportunistas

Los estudios también revelan que las famosas adendas o contratos adicionales elevan los valores de manera considerable. “Muchas veces se firma un contrato para hacer una obra y luego se agregan nuevas obras y se pierden todas la ventajas que se tuvieron al inicio, porque se hacen en otras condiciones. Queda solo el gobierno con la empresa y esta situación se presta a las renegociaciones oportunistas”, agregó el especialista. En Paraguay, la misma Ley 2051 de Contrataciones Públicas permite un aumento en los precios de hasta 20%.

¿Cómo salvar estos sobrecostos? El caso chileno fue exitoso. En Chile decidieron que si un concesión necesita una adenda, se debe hacer una nueva licitación y no puede participar el concesionario. Con esto, el monto de renegociación cayó del 27% al 1%.

Este tipo de prácticas están orientadas a reducir los sobrecostos de la corrupción en obras, de modo que los montos ahorrados sean redireccionados a salud, educación y otros servicios. Daniel Kaufmann, presidente del Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales, señaló por su parte que los datos provenientes de varias fuentes, incluyendo indicadores mundiales de gobernabilidad, encuestas a empresarios y estudios con el BM, indican que dos billones de dólares se pagan cada año en sobornos.

“Capturar al Estado”

Por eso, es momento de “capturar al Estado”, que implica un diagnóstico de la situación para entender cómo se distorsionan y modifican las reglas de juego en favor de los intereses sectoriales. Para ello, es clave el involucramiento de la sociedad civil, activa e influyente.

Para Gonzalo Delgado, expresidente de la Federación Interamericana de la Industria de la Construcción, una forma de anular la posibilidad de obras sobrefacturadas es sancionando a la proyectista cuando el diseño de la obra es deficiente. “La persona que hace el diseño tiene que responder si hay problemas con su diseño, como sobrecostos. Esa persona debe responder con su persona o sus bienes”, recalcó.

Todas estas recomendaciones está llevando la CAF a países latinoamericanos, entendiendo que las crecientes demandas sociales solo se podrán atender con el uso eficiente de los recursos.

gbenitez@abc.com.py

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