Además, la convocatoria de acreedores no es lo mismo que una quiebra, y no siempre significa que la empresa tenga que cerrar, explicó el analista. En los últimos días llamó la atención una convocatoria de acreedores de la firma Creditotal, que seguirá operando con su directorio, pero planteará una reestructuración de deudas con sus 14 acreedores (9 bancos y 5 financieras) que totalizan G. 126.317 millones.
Otro de los puntos cuestionados es que los propios bancos y financieras estén prestando elevadas sumas de dinero a las casas de crédito, para que estas, a su vez, presten a clientes (que ya no son sujeto de créditos en bancos y financieras) a tasas muy elevadas. Canova considera crucial avanzar con la regulación del sector de las casas de créditos para que estas situaciones puedan ser mejor controladas.
