Dijo que para el primer punto, la primera barrera a levantar es el cronograma de potencia fijado por la ANDE con Itaipú hasta el 2022, que en esta situación no se puede mantener. Expresó que Paraguay debe tener flexibilidad para contratar potencia de la forma más conveniente a su operación, utilizando los excedentes de energía de Itaipú (según el acuerdo operativo del 2007) y utilizar más energía de Yacyretá.
Sobre el punto, explicó que hoy la tarifa de Yacyretá es de US$ 22,6 el MWh para la ANDE y la tarifa equivalente de Itaipú para la empresa pública en los últimos años ha estado entre US$ 31 y 26 el MWh. “Y para reducir los costos de generación de ANDE se debería utilizar más energía de Yacyretá. Claro está que habrá una diferencia que se tendrá que pagar alguna vez, ya sea compensando con el resarcimiento por territorio inundado pendiente de cobro, o absorbido por el Gobierno central”, expresó.
Añadió que la propuesta anterior tiene la traba en el cronograma fijado 2020 al 2022 con Itaipú, pero que este es el momento en que se está pidiendo que todos hagan un esfuerzo y de aplicar esta decisión.
En cuanto al segundo punto, afirmó que Paraguay recibió en 2019 por Royalties y cesión de energía US$ 570 millones, con lo cual se podría exonerar o reestructurar las tarifas de ANDE y para lo cual deben modificarse las leyes de royalties y del Fonacide. “Me parece extraño cómo no hablan mucho de estas fuentes de recursos cuando son ingresos genuinos y que sus resultados actuales son escasos”, argumentó.
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Finalmente, afirmó que es “el momento” de apostar a obtener recursos a largo plazo y uno de ellos es gestionar con el Brasil la modificación del Tratado que permita que la Itaipú puede tener ingresos manteniendo la tarifa de la central y destinarlos, al menos por 10 años, a sectores como infraestructura, desde el 2023.
