No existe ninguna garantía del buen funcionamiento de la línea de 500 kV (kilovoltios) o 500.000 voltios porque durante la construcción no se cumplieron las especificaciones técnicas.
Es la advertencia de técnicos que trabajaron de cerca en la obra que costó US$ 170 millones. El hormigonado de las fundaciones no tiene la resistencia exigida y las patas de las torres son cortas y carecen de campana, aseguran.
El hormigonado –según explican– debía tener 20 kilos por centímetro cuadrado (20 kcm²); sin embargo, la mayoría tiene apenas 2 kcm². En el caso de las patas, el pliego exigía 10 metros de profundidad, pero dos de cada estructura apenas está a cuatro metros de profundidad. Otro detalle que hicieron notar es que las piezas fueron traídas del Brasil con las medidas exactas. Es decir, que los operarios tuvieron que cortar los metales en el mismo sitio de trabajo para su adecuación.
En un informe técnico de fecha 18 de setiembre de 2012, sobre el montaje de las torres, que obra en nuestro poder, consta “la falta de personales del Consorcio Villa Hayes, que debía fiscalizar la obra. El encargado de la topografía debió abandonar la inspección de torres para cubrir el montaje de las cuadrillas del grupo 1, detalle que fue reclamado telefónicamente a los responsables de la fiscalización”, señala el documento.
A una semana del anuncio de CIE-Elecnor a página entera de la culminación de las obras de la red de 500, un grupo de técnicos de la Itaipú está intentando corregir los defectos. Así lo pudieron constatar periodistas de nuestro diario el pasado lunes en el distrito de Yhû (Dpto. de Caaguazú).
Esta situación no se daría si la consultora Consorcio Villa Hayes, representada por el ingeniero César López Bosio, hubiera realizado su trabajo. Los antecedentes dan cuenta que la firma fue adjudicada por Itaipú con un contrato de US$ 7.997.000 para planificar, fiscalizar y supervisar el comisionamiento de la línea de 500.
Estos defectos en las estructuras pondrán en permanente riesgo al sistema eléctrico nacional porque la red no cuenta con la resistencia requerida para enfrentar cualquier fenómeno atmosférico, según los técnicos.
El ingeniero Ramón Montanía, exconsejero de Yacyretá, cree que se debe investigar el tema porque la línea de 500 kV es un emprendimiento estratégico del cual depende el desarrollo del país.
“La Ande, que será la responsable de la operación y mantenimiento de la red, no debe quedarse con los brazos cruzados y desentenderse de su cuota de responsabilidad. Debe exigir la realización de todas las pruebas que confirmen la calidad y la seguridad de la línea”, expresó el técnico.
