Demanda de transporte fluvial crece 10% por año

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En nuestro país están activas unas 2.600 barcazas, según el Centro de Armadores Fluviales y Marítimos, cuyo titular expuso ante ejecutivos brasileños las ventajas y desventajas del sector. Fue durante la jornada de cierre de la Expo Paraguay-Brasil, en la Conmebol.

La mediterraneidad que caracteriza al Paraguay hace que sea una de las más elegidas a la hora de contratar transporte fluvial, explicó ayer Juan Carlos Muñoz, presidente del Centro de Armadores Fluviales, quien expuso sobre el desarrollo de negocios en la hidrovía en el marco de la Expo Paraguay-Brasil, que se clausuró ayer en el salón de conferencias de la Conmebol.

Añadió que la demanda del transporte fluvial paraguayo se incrementa anualmente en un 10%, superando las metas proyectadas por el propio sector. Agregó que una política de integración fluvial entre países del Mercosur fortalecerá aún más el “comercio flotante”, pero que hace falta más apoyo estatal a la industria naval.

Números

El sector de transporte fluvial emplea directamente a 5.000 personas y 10.000 en forma indirecta. A nivel país operan 234 remolcadores de empuje, 2.600 barcazas, 13 astilleros y 80 embarcaciones convencionales y la mayor concentración de puertos se encuentra en el área de Asunción, según destacó.

El movimiento actual de cargas es de 21 millones de toneladas, que tenían previsto alcanzar en el 2020, pero que ya tienen en 2014.

“No se trata de sumar barcazas, sino de priorizar la hidrovía y ser eficientes en la preservación del medio ambiente”, destacó Muñoz.

También aseveró que hay acciones pendientes para mejorar el sistema de navegación, sobre todo si se realiza el dragado del río. Agregó que a Argentina le molesta la flota fluvial que tiene Paraguay, que sigue sumando clientes, entre ellos muchos del Brasil.

Control

Por otra parte, la conferencista brasileña Nara Silveira abordó ítems que debe tenerse en cuenta para controlar el dinero en la estructura empresarial.

“El empresario tiene una gran fortuna, que es el crédito, y su nombre es el mejor bien de su compañía”, explicó la profesional. Agregó que utilizar las utilidades de la empresa en fines particulares solo llevará a un quiebre administrativo y emocional de la firma.

“Si uno mismo no se controla, pasamos a ser un empleado y no tener el perfil de empresario”, puntualizó. Silveira también tuvo a su cargo seminarios sobre marketing en pequeñas empresas.