La reducción fue decidida por la dirección argentina de la EBY luego de reclamos del gobierno paraguayo a raíz de las masivas advertencias que recibió de técnicos y de la prensa paraguaya.
El director paraguayo de la entidad binacional, Lic. Enrique Cáceres Rojas, había firmado un aval junto con su par argentino, Arq. Oscar Thomas, para elevar el nivel del agua por encima de lo establecido en el Tratado (82 msnm) y en la Nota Reversal de 1989 (83 msnm) y resoluciones del Comité Ejecutivo y del Consejo de Administración en 1988.
Los consejeros paraguayos remitieron una nota a los directores exigiendo la reducción del nivel del embalse. También hizo lo suyo el Gobierno nacional, a través de la Cancillería, luego de deslizamientos que se observaron en taludes, a mediados de marzo, producidos a raíz de las lluvias y la sobrelevación del embalse.
Según el informe ejecutivo que consta en la página de la Entidad Binacional Yacyretá (www.eby.gov.py), el nivel de agua el martes 26 de marzo, a las 3:00, fue de 92,98. El día anterior el nivel estaba a cota 83,19 msnm. El miércoles 27 de marzo la cota estuvo en 82,96 y el jueves 28, a 83,00 msnm.
Daño económico
El director argentino de la EBY, Oscar Thomas, el 28 de febrero envió su respuesta a los consejeros paraguayos, en la que argumentó que la cota 83, que figura en los documentos, es endeble, porque el Tratado refiere “alrededor” de 82 msnm y la Ley 886 aprobada por el Congreso paraguayo fija en 84 msnm, luego de pasar por las etapas previstas en cotas 76 y 78. Esta normativa, a criterio de los técnicos paraguayos, ya no rige porque fue aprobada para un fin. Es decir, que una vez concluidas esas etapas, se debía volver a cota 83, siguiendo la Nota Reversal de 1989.
Thomas agregaba que “no sabe cuál sería el interés de los que desean que la central opere a cota reducida, puesto que esto afectará la generación de energía y, por ende, perjudicará a la entidad y a las Altas Partes Contratantes, “al ver limitada la maximización de sus beneficios y reducir la cantidad de energía disponible y reducir, también, el crédito emergente de la compensación por cesión de energía”.
Sobre este punto señalemos que el Tesoro argentino apenas abonó a Hacienda por el consumo de la energía paraguaya correspondiente al 2012 US$ 30 millones de los US$ 130 millones previstos.
