EBY, desde setiembre, sube otra vez la cota del embalse sobre 83 msnm

Entre el 2011 y 2017 Yacyretá tocó su pico de generación en 2016, con 21.676.669 MWh. El embalse de la central, en el eje Encarnación-Posadas, en promedio, medía 83,41 msnm, 41 cm más que el que el tratado admite.

La convergencia de ambos factores: sobreembalse y la mayor producción de energía eléctrica ¿es una simple coincidencia en Yacyretá o el resultado lógico de una práctica deliberada de sus administraciones de turno para atenuar la crisis energética en el mercado de nuestros socios, por partes iguales, en el proyecto?

En el período de referencia hubo otros picos que violaron no solo los límites del tratado, sino también las buenas prácticas técnicas. Por ejemplo, en 2012, un año después de que el embalse de la central fuese elevado hasta la “cota de diseño”, o sea 83 metros sobre el nivel del mar (msnm), siempre en el eje Encarnación-Posadas, el nivel registrado era, una vez más, de 83,41 msnm y la producción acumulada de la usina 20.091.184 MWh.

Acerca de la pregunta, el Ing. Gustavo Segovia Dávalos, exasesor del Consejo de Administración de la EBY, exjefe de Obras Complementarias y exasesor del subjefe técnico de la EBY, advertía en una entrevista con ABC Color que “cada centímetro de sobreelevación del nivel del embalse equivale a 2 MW de potencia adicional, cuya correspondiente energía puede satisfacer la demanda de servicio eléctrico de una comunidad de 6.000 habitantes”.

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Añadía entonces que “... este escenario implica un mayor aporte en territorio inundado que lo que había sido previsto para nuestro país, considerando la topografía baja de nuestro territorio aledaño al embalse”.

En otras palabras, cuanto más significativo sea el sobreembalse, las posibilidades de exprimir las unidades productoras de la usina son mayores, la correlación entre cota y cantidad de energía producida nos aproxima a esta tesis.

La secuelas no se circunscriben a los hechos señalados, la fuerte tormenta que castigó el área de la represa los días 24 y 25 de abril de este año demostró que en obras de esta naturaleza y dimensiones no debe desafiarse a la naturaleza.

Las fotos, videos, etc., que fueron viralizados entonces exhibían amenazantes olas que castigaban el dique con una dureza pocas veces vista, al menos en esta zona.

Además de las rocas, troncos, etc., que arrojaron las olas sobre el coronamiento de la presa, hubo otros daños mayores, cuyos inventario y costos no dieron a conocer hasta la fecha sus responsables de turno.

El sorprendente y sorpresivo bajón del nivel del embalse que pudo observarse en los registros de la EBY, especialmente de sus oficinas argentinas, en mayo, junio, julio y agosto –de 83,43 msnm en enero a 82,68 msnm en mayo–, prueba, en forma categórica, que los responsables de la EBY estuvieron procediendo en forma indebida e inclusive temeraria.

Desde setiembre pasado la entidad volvió a operar sobre la cota 83 msnm; 83,03 en ese mes, 83,07 en octubre y 83,11 en noviembre último. ¿Acaso estamos retornando a la “normalidad” de la EBY?

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