De estas diez industrias habilitadas, seis (60%) son controladas por firmas con capital de origen brasileño, lo que demuestra el fuerte arraigo de inversionistas del vecino país en la industria cárnica local.
El resto se divide en tres frigoríficos con capital de origen cooperativo, de las colonias menonitas, y uno solo de paquete accionario 100% paraguayo, de acuerdo con datos de la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC), gremio que nuclea a las industrias de la carne.
Los brasileños
Los frigoríficos controlados por accionistas brasileños son: Industria Paraguaya Frigorífica SA (IPFSA) y Frigorífico San Antonio, que pertenecen al Grupo JBS SA de Brasil, que es considerado el mayor productor mundial de proteína animal. IPFSA había sido adquirida en el 2005, en un 80%, por la firma Bertín Paraguay SA (del grupo Bertín Holding Inc.) y en el año 2010 Bertín Paraguay SA pasa a manos del poderoso Grupo JBS SA del Brasil.
Asimismo, los establecimientos Frigorífico Asunción SA (Friasa) y Frigomerc son controlados por el Grupo Minerva del Brasil, la tercera empresa más grande en el negocio de la carne del vecino país.
Recordemos que este grupo compró este año la planta de Frigomerc (propiedad de la empresaria Maris Llorens) por la friolera de US$ 35 millones.
Luego están Frigorífico Concepción, cuyo presidente es el ciudadano brasileño Jair Antonio de Lima, y, finalmente, el frigorífico Agrofrío, perteneciente al libanés Eli Tanoni, pero opera mayormente con el Frigorífico San Pedro de capital brasileño.
Salvo Concepción, cuyo propietario está radicado en el país, los demás frigoríficos son controlados, en su mayoría, desde São Paulo (Brasil), donde se encuentran las matrices de estos grupos brasileños.
Equilibrio de cooperativas
Si no fuera por las cooperativas de las colonias menonitas Fernheim, Loma Plata y Neuland, casi toda la industria cárnica de Paraguay estaría en manos brasileñas, ya que Frigorífico Guaraní es el único que posee su paquete accionario 100% paraguayo y el resto (seis industrias más) está hoy controlado por poderosas empresas brasileñas que, en su mayoría, mantienen sus centros de operación en la ciudad de São Paulo (Brasil).
