El Plan Ceta no establecía carriles exclusivos para el transporte público

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El Plan Ceta para el mejoramiento del transporte público del año 80 contemplaba la ampliación de la avenida Eusebio Ayala y la construcción de cuatro viaductos, con una inversión de US$ 60 millones, además de buses articulados y biarticulados, pero sin confiscar carriles, como el metrobús.

En 1980, la Municipalidad de Asunción firmó un convenio con la JICA (del Japón) para la elaboración de un plan maestro del transporte para el área metropolitana de Asunción denominado Plan Ceta (Comisión de Estudio del Transporte de Asunción).

Unos 40 expertos locales y extranjeros trabajaron en la elaboración del plan, que concluyó en 1986, pero nunca fue puesto en práctica por diversas razones, según Juan Wenninger, exdirector ejecutivo de la Secretaría del Transporte del Área Metropolitana de Asunción (Setama).

El plan contemplaba el mejoramiento del sistema del transporte público de pasajeros encarando troncalización e integración, para su eficiencia, con una inversión de US$ 60 millones. Incluía el ensanchamiento de la Avda. Eusebio Ayala y la ruta Mcal. Estigarribia desde San Lorenzo hasta Asunción, y la construcción de cuatro viaductos.

Lo más importante es que Ceta establecía el uso de buses de mayor aporte (articulados o biarticulados) que se desplazarían normalmente sobre la Avda. Eusebio Ayala, sin ninguna exclusividad de la faja de rodamiento.

El proyecto que incluía otras vías de acceso a la capital estimaba una inversión de US$ 300 millones en un lapso de 15 años.

Se iba a iniciar en el corredor E. Ayala, como pretende ahora el metrobús del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), pero con la confiscación de dos carriles de la citada arteria.

Lo concreto es que el plan nunca se tomó en cuenta. Pero fue actualizado cada diez años mediante el apoyo de otros organismos extranjeros. En 2003, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otorgó a la Setama US$ 1 millón para implementar el sistema. Antes de eso también aportaron el Banco Mundial, Israel, Francia y Brasil. No se sabe cuántos millones de dólares se gastaron en la actualización del famoso Plan Ceta desde la década de los 80.

En 2007, siendo director de Setama José Tomás Rivarola, proyectista del metrobús, y siendo gobernador de Central Federico Franco, se intentó implementar el Plan Ceta sobre el corredor Avda. Fernando de la Mora. Para el efecto se construyó una terminal en Ñemby con una inversión que ronda los G. 2.000 millones. Desde el 2009 la terminal funciona como mercado de abasto.

En 2010, Rivarola, como asesor del ministro de Obras Públicas Efraín Alegre, vuelve con el plan, pero denominado metrobús, elaborado por el exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa por casi US$ 2 millones.

Apuro por US$ 212 millones

Desde fines de 2011, el MOPC, sin tener nada que ver con el sistema del transporte público, exige al Congreso la aprobación de un préstamo de US$ 212 millones del BID y de otros organismos para invertir en la reconversión de la Avda. Eusebio Ayala, la construcción de dos terminales y varias paradas para el metrobús (diésel), que por presiones de técnicos y de la prensa cambió a trolebús (eléctrico). El dinero no incluye la provisión de los vehículos por valor de US$ 150 millones. El proyecto difiere del famoso plan Ceta en el que ya se invirtió varios millones de dólares a lo largo de 30 años. Contempla confiscar varios carriles de E. Ayala, eliminar todas las líneas y concesionar la explotación del servicio por 20 años.