“Nuestros vuelos estaban llenos y las tarifas eran altas. El cierre de la línea aérea no se debió a ningún tipo de fuga de dinero, pero así como dice el escueto comunicado que dio a conocer la empresa, que señala problemas económicos, estos no tienen que ver con los ingresos, que estaban bien”, contó el exgerente comercial de la aerolínea, Roberto Poletti.
Recordó que la línea aérea utilizó inicialmente la tarifa de introducción al mercado con precios de US$ 190, que luego subió a US$ 220 y en julio llegó a US$ 280 en promedio, hasta cobrar US$ 350 en algunos casos. “Estábamos pasando nuestro momento de tarifas más alta, con aviones llenos y el 12% del mercado, que iba creciendo”, asegura el exgerente comercial. Y añade: “Todo estaba bien, pero nos vino este cierre sorpresivo para todos”.
El ejecutivo, con trayectoria en el sector, indica que este era el momento exacto para crecer, con Pluna y Aerosur fuera del mercado. “Nuestra tarifa comenzó no siendo alta, porque éramos nuevos y porque había diez vuelos por día de la competencia. Sin embargo, cuando las otras compañías salen del mercado, nuestra tarifa se podía elevar de US$ 280 a US$ 380 o más. Era el momento de expandirse”, insiste.
Poletti recuerda que cuando notó que el departamento de informática bloqueó las reservas a futuro, ocho días antes de la comunicación del cierre, solicitó ayuda por teléfono y por escrito. El gerente de informática le indicó que solo era un problema del sistema que sin embargo nunca se solucionó. Tampoco los dueños de la aerolínea, volvieron a atenderle el teléfono.
