Édgar Cataldi fue presidente de la citada entidad bancaria obrero-estatal, entre los años 1993 y 1996. En ese lapso, el BNT concedió numerosos préstamos irregulares a particulares y empresas diversas, así como para obras supuestamente de “interés social” que nunca fueron terminadas.
La mayoría de esos créditos nunca fueron recuperados debido a que fueron entregados sin que se cumplan los recaudos necesarios para asegurar su reintegro, y de acuerdo con los expedientes de aquel entonces aparentemente se hicieron mediante cobros de sobornos y complicidades de ámbitos políticos y sindicales de entonces.
Un fallo dictado por el entonces juez Hugo López había concluido que los daños causados al BNT por los empréstitos fraudulentos concedidos para las “obras sociales”, fueron de 120.000 millones de guaraníes, sin calcular los intereses que debían generar para la entidad.
Uno de los casos que fueron investigados fue el del proyecto de cementerio sindical “Las Acacias”, al que el BNT entregó G. 33.000 millones como préstamo.
Además, para el edificio de consultorios Coomecipar II, el banco obrero-estatal bajo el mando de Cataldi concedió G. 21.000 millones, mientras que para la construcción del complejo habitacional de Mariano Roque Alonso erogó G. 50.000 millones.
Sentenciado a prisión
Édgar Cataldi fue condenado a 10 años de prisión en primera instancia y el fallo fue ratificado por el Tribunal de Apelaciones.
Sin embargo, el expresidente del banco se fugó de la justicia a la Argentina y presentó un recurso de casación contra la sentencia en su contra, pero la legislación penal nacional no admite que se analicen planteamientos de los prófugos.
En aquel entonces se mencionaba que hubo maniobras en el Poder Judicial para favorecer a Cataldi. Uno de los defensores del expresidente del BNT fue el político Juan Carlos Galaverna. Este había dicho de Cataldi que era “su hermano del alma”.
