Los productores del Chaco Central vienen afrontando dificultades desde el verano que fue seco y no les permitió hacer forraje para el invierno, que ahora está dando un nuevo golpe al sector, dijo Sieghard Dueck, gerente de la Cooperativa Fernheim de Filadelfia.
“Afectó bastante en esta zona de sequía. Las pasturas empezaban a rebrotar después de las lluvias y ahora quedaron totalmente quemadas. La mayoría ya vendió lo que podía vender y ahora van a vender más que eso. No hay vuelta que dar”, dijo.
Anunció que a partir de esta situación se verá un mayor flujo de ganado ofertado en el frigorífico de la cooperativa y que posiblemente algunos van a buscar fuentes de forraje alternativo como la caña dulce.
“Nuestros molinos forrajeros están tratando de preparar balanceados más económicos para mantener los animales. Hacer el engorde ya va a ser imposible... “La lluvia solucionará parte del problema”, dijo.
Sieghard Dueck comentó que el clima chaqueño es completamente imprevisible y que si llega una lluvia en agosto, como raras veces ocurre, se solucionará una parte del problema.
“Pero la época de lluvias empieza en noviembre, o sea que hay un buen trecho para caminar”, mencionó.
Por último, destacó que este año tampoco le fue bien al principal cultivo de verano del Chaco Central, el maní, que tuvo una merma del 80% por la sequía.
En otro orden, en la parte Oriental del país las heladas afectaron principalmente el trigo, el maíz y otros rubros. Más de 120.000 hectáreas de trigo habrían sido destruidas por las heladas registradas en los últimos días en todo el país, sumando Alto Paraná, Itapúa y otras regiones, lo que arrojaría una pérdida global estimada en cerca de US$ 150 millones, según el cálculo de la Coordinadora Agrícola del Paraguay.
