26 de marzo de 2006 - 09:03
La vida se convierte en una lenta agonía en las caleras
Este artículo tiene 19 años de antigüedad SAN LAZARO, Concepción.- El trabajo en las caleras apenas sirve para la comida diaria. La vida de miles de personas se acaba en forma miserable con la inhalación de cal vida, que va carcomiendo la piel y las mucosas de las vías respiratorias. Desde los 8 ó 10 años los niños ya trabajan como estibadores de bolsas de cal.