LOS LECTORES OPINAN

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Fútbol nacional

El prestigio del fútbol nacional ha decaído grandemente a nivel internacional. Todo debido a la mala administración de los dirigentes de la APF, que como consecuencia trajo la dolorosa eliminación de nuestra selección nacional del último Mundial Brasil 2014, ocupando el último lugar en las eliminatorias. No vale la pena enumerar los numerosos errores que cometieron los dirigentes que participaron en ese operativo Brasil 2014, y ojalá les sirva de lección a los nuevos dirigentes y hagan un buen trabajo y consigamos de nuevo la clasificación para el Mundial Rusia 2018. Comenzó el operativo, eligiendo por fin como director técnico al argentino Ramón Díaz, según mí entender, una buena elección.

Me alegra el progreso de los otros seleccionados de los países sudamericanos, practicando un juego compacto, en equipo, con un patrón de juego definido y con individualidades que marcan la diferencia y sinceramente el fútbol paraguayo nunca ha practicado ese juego citado de los otros equipos sudamericanos. Nuestro fútbol es pura garra y nada más, por eso el nuevo seleccionador Ramón Díaz tiene la gran misión de agregarle una dosis de buen fútbol a nuestra selección nacional, para conseguir la ansiada clasificación para el próximo mundial.

Por otra parte, el seleccionado nacional Sub 20 que está participando en el Preolímpico sudamericano consiguió a duras penas la clasificación para el hexagonal de dicho torneo, una clasificación bochornosa por cierto, porque parecía que el partido para la clasificación contra Perú estaba todo arreglado, siendo que los dos equipos necesitaban un empate para clasificarse. Son situaciones que machan a este noble deporte atentando abiertamente contra el “fair play”. Siendo sincero y es vox pópuli estos arreglos extradeportivos existieron siempre (no solo en nuestro país) por culpa de los malos dirigentes y entrenadores. La denuncia del juvenil jugador Sergio Díaz de que el técnico de la selección nacional Sub 20 Víctor Genes tiene a sus jugadores privilegiados es cierto y lastimosamente ha habido siempre en todos los seleccionados de fútbol, ya sean en mayores o juveniles. Los mismos dirigentes tienen sus jugadores que sí o sí tienen que jugar o los empresarios de los jugadores pagan a los entrenadores nacionales para hacer jugar a sus recomendados. Este proceder es abiertamente un acto de corrupción.

Por el bien del prestigio y recuperación del fútbol nacional estos manejos oscuros tienen que terminar, de lo contrario, como siempre iremos de fracaso en fracaso.

Oscar Patricio Alonso Pérez

¿Vergüenza? No, mojigatería (*)

La Albirroja Sub 20 fue y sigue siendo injuriada con toda ligereza por muchos, en una impúdica demostración de doble moral e hipocresía.

Este Sudamericano trae aparejada una sobredosis de presión para los chicos, pues clasifica al campeón y para 3 torneos internacionales simultáneamente. Si no entraban al hexagonal, hubiera sido un terrible fracaso.

El único partido relativamente tranquilo fue contra Bolivia, los demás fueron muy tensos y nerviosos.

El panorama para el último partido era alentador, por la envergadura del rival, pero no admitía ningún margen de error. Atacó de entrada y se encontró perdiendo, eliminada en ese lapso, emparejó pero a un alto costo en lesiones con 3 cambios obligados muy tempraneros. Entretiempo.

Ante este escenario dramático, por haber agotado los 3 cambios y con la posibilidad de un partido desgastante en lo anímico y en lo físico, se desarrolla la 2ª etapa. ¿Qué piensan que debía hacer el equipo? Planteo 3 hipótesis:

Hipótesis 1: Paraguay ataca y busca ganar el partido (a pesar de que un empate le sirve), adelanta sus líneas, suben los zagueros, marca los goles y gana o empata. Consecuencia: clasificación y equipo desgastado (se juega cada 48 horas).

Hipótesis 2: Igual que la hipótesis 1, pero pierde el partido. Consecuencia: Eliminado.

Hipótesis 3: Juego conservador sin arriesgar el resultado ni el físico (ya no dispone de cambios).

Empata en un juego tranquilo. Consecuencia: Clasifica y no se desgasta en exceso.

Conclusión: el objetivo en estos torneos no es el show ni la estética, nadie te premia por ello. El objetivo es campeonar o clasificar a las instancias internacionales, acumulando puntos, con triunfos y empates, también marcar goles y no recibirlos en demasía para casos de desempate. Estos chicos, sometidos a una instancia de supervivencia, se expusieron a esta desagradable situación para asegurar el objetivo. Tratemos de imaginarnos los comentarios en caso de habernos eliminado habiendo jugado románticamente al ataque: “Ingenuos”, “irresponsables”, “indisciplinados”, “soberbios”, etc.

(*) Mojigatería: simulación de sentirse moralmente escandalizado.

Hugo Leguizamón

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