Nosotros no estamos desahuciados por la sinvergüencía

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“Estoy desahuciado por la sinvergüencía y la haraganería”, confesaba hace poco el presidente de la República, Nicanor Duarte Frutos, ante los pobladores de un asentamiento campesino conocido como Brítez Cue, del distrito de Corpus Christi, departamento de Canindeyú. Lo llamativo de esa suerte de confesión pública fue la declaración de impotencia del Jefe de Estado, porque la primera acepción del vocablo desahuciar, según el diccionario de la Real Academia Española, es “quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea”.