La perspectiva de las calificaciones continúa estable, con lo cual la calificadora internacional ratifica que el FLAR mantiene un fuerte perfil financiero y una robusta liquidez, al 31 de diciembre de 2013.
“El FLAR cuenta con la calificación crediticia más alta de cualquier país o entidad multilateral de América Latina”, afirmó Ana María Carrasquilla, presidente del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR).
La dirigente colombiana recordó que en 2002 Standard & Poor’s le otorgó al FLAR una calificación de A+ largo plazo y A -1 corto plazo, con perspectiva estable, y en el 2008 ascendió la calificación de largo plazo del FLAR a AA, bajo las siguientes consideraciones: políticas financieras conservadoras; perfil de capital y liquidez fuerte, incluso en escenarios extremos como los vividos en 2008; y expectativa de que estas políticas y solidez financiera se mantengan en el futuro.
La presidenta del FLAR recordó que las altas calificaciones en materia de crédito para el organismo también han sido concedidas desde el año 2002 y ratificadas por la agencia internacional calificadora de riesgo Moody’s, con lo cual se ratifican el fuerte respaldo de los países miembros, el estatus de acreedor preferente, la sólida posición de liquidez y la alta calidad de activos.
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El organismo
El Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR), integrado por Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, es un organismo multilateral cuya función primordial es velar por la estabilidad macroeconómica de sus países miembros a través del manejo responsable e idóneo de reservas provenientes de recursos públicos, que pueden ser utilizadas en momentos de crisis o de inestabilidad por parte de los bancos centrales de los países miembros.
En este sentido, el FLAR ha sido un aliado fundamental de los países del continente desde que fue creado en 1978, como respuesta a la necesidad de los países andinos de contar con una institución financiera propia que, a través de la cooperación mutua, permitiera afrontar los problemas derivados de los desequilibrios del sector externo.