“Leffe & Hoegaarden son cervezas de tipo artesanal y llegan a nuestro país para deleitar los paladares más exigentes y disfrutar de una de las culturas de cerveza más vibrantes y diversas del mundo”, dijeron los encargados de Marketing de Cervepar.
Explicaron que la cervecería fue cerrada durante la Revolución Francesa, hasta que en 1929 la abadía fue restablecida. La tradición de las cervezas belgas de abadía continuó y en 1952 se reanuda la producción en la abadía de Leffe. El único sabor desarrollado a través de cientos de años se ha mantenido y aún hoy puede sentirse. Hoy, en Dinant funciona el museo de Leffe mientras el mundo cálido y amistoso de la abadía de Leffe todavía se conserva, igual que los secretos de sus recetas que se han preservado cuidadosamente a través de los siglos.
Hoegaarden, la original cerveza blanca de Bélgica, tiene un proceso que data del año 1445, de elaboración única y una mezcla de ingredientes sin igual. El secreto del sabor distintivo, agridulce y picante de Hoegaarden es la cáscara de naranja y un toque de cilantro, que se añade a la mezcla de agua de manantial, trigo malteado, cebada malteada y lúpulo. Hoegaarden tiene una apariencia naturalmente opaca debido a que no se filtra y a que ha sido sometida a una segunda fermentación; proceso que le entrega un sabor único e incomparable. Es refrescante y ligeramente agridulce, lo que la hace única y diferente por naturaleza.
Ambas marcas están a la venta en bodegas, supermercados, restaurantes y bares de todo el país en botellitas de 330 ml.
