La decisión se tomó tras una reunión mantenida por Afara con el vicepresidente de la Agencia de Cooperación Japonesa (JICA, por sus siglas en inglés),
Toshiyuki Kuroyanagi.
El vicepresidente electo había viajado con la misión de lograr interesar a los japoneses en la revisión del proyecto de maquinización de la represa que será financiada con fondos de la agencia de cooperación de dicho país. El futuro Gobierno estaba preocupado por la licitación convocada por la actual administración, para iniciar los trabajos.
Con la aceptación de Japón, de enviar un equipo técnico de alto nivel, se aguarda la suspensión de la licitación que está en curso. La venida de los expertos de alto nivel de la JICA servirá también para definir los proyectos prioritarios enmarcados en la agenda de cooperación para el próximo periodo de gobierno, 2013-2018.
Afara viajó a Japón acompañado del integrante del equipo de transición Gustavo Leite, el exembajador paraguayo en dicho país Isao Taoka y el gobernador electo de Itapúa, Luis Gneiting.
Ya no es rentable
El actual proyecto propuesto por la consultora japonesa Nippon Koei para la instalación de dos turbinas en la represa Yguazú conlleva enormes riesgos, que incluso habrían elevado las ofertas económicas, a criterio de consultores paraguayos.
A esto se suma que los costos de inversión hagan inviable el proyecto, porque rondaría los US$ 1.800/kW (kilowatts), casi el triple al calculado en 2005, cuando se presentó por primera vez el proyecto, US$ 530/kW.
Inclusive podría poner en peligro a la central Acaray, que funciona aguas abajo, y al medio ambiente, según los técnicos energéticos ingenieros Ernesto Samaniego y Orlando Valdés.
