Solo 13 años de uso tenía tubo que dejó sin agua a 100.000 personas

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La aductora de Essap colapsada el domingo último apenas tenía 13 años de uso, por lo que se habla de mala operación del sistema.

Se instaló en 1999 con un crédito de US$ 60 millones de la JICA, bajo la presidencia de Guillermo Sánchez Guffanti, y comenzó a operar en 2001. El hierro dúctil puede durar 100 años y no 40, dicen.

La manipulación incorrecta del sistema de bombeo del agua, desde la planta de Viñas Cue, habría causado el colapso de la aductora el domingo último dejando sin agua potable a unas 100.000 personas, de 13 barrios de la capital, según fuentes cercanas a la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap).

El propio titular de la Essap, Osmar Ludovico Sarubbi, el día lunes explicaba que el problema se debió a la excesiva presión del agua en la red. A esto se sumó la antigüedad del tubo, que tendría unos 50 años, según dijo. Sin embargo, precisamente esa aductora tiene pocos años de uso. Aun así se veía bastante deteriorada, oxidada y corroída, pese a que su vida útil es de 100 años.

Según el sindicalista de la empresa, Luis Diarte, el 50% de las 200 aductoras que tiene la empresa se instaló en 1993, y el resto en 1999, con prestamos de US$ 140 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la JICA.

Justamente el tubo colapsado a la altura del Jardín Botánico comenzó a ser utilizado recién en 2001.
Recordó que su instalación empezó en 1999 mediante un crédito de US$ 60 millones de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (conocida por su siglas en inglés, JICA) y otro crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de US$ 80 millones.

Los materiales de hierro fundido dúctil –como el caso de la aductora averiada– tienen una vida útil de 100 años, explicó Diarte.

Por alguna razón quedó inutilizado el tubo de hierro el domingo último, alrededor de las 23:00, provocando el corte del suministro a 13 barrios por más de 14 horas. La solución tardó porque ni los técnicos de la estatal lograron detectar en forma inmediata el lugar del problema.

Las pérdidas ocasionadas rondan los G. 230 millones, entre la no facturación, materiales y horas extras.

Para evitar este tipo de percances, según el sindicalista, la Essap debe invertir en la compra de válvulas de presión y ventosas, que son materiales fundamentales para el sistema de bombeo utilizado por la empresa del Estado.