SAO PAULO (Julio Alberto Fleitas, enviado especial).- Inicialmente, el director del Departamento de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior de la FIESP resaltó que hace tiempo vienen analizando que el sector privado brasileño debe desarrollar una “agenda positiva” con el Paraguay, considerando una serie de hechos que se vienen dando en nuestro país, como, por ejemplo, la entrada en operación de la línea de transmisión de 500 kV hacia en final del presente año.
Recordó que anteriormente los estudios siempre eran realizados tomando como base industrias no tan intensivas en energía, y que a partir del instante en que el Paraguay pase a disponer de un mayor flujo energético, siendo “la más barata del mundo”, de forma regular y estable, se da la posibilidad de instalación de diversas fábricas de la región.
En relación a la elaboración del estudio presentado el miércoles pasado, comentó que la FIESP ha escogido apenas un sector –como ejemplo–, que es el textil, para un análisis comparativo entre los costos de producción entre el Paraguay y el Brasil. “Las razones básicas son: la materia prima que es producida en el mismo Paraguay, que en el pasado ya fue un gran productor de algodón; y a pesar de que la producción de algodón hoy es reducida, el país consume muy poco lo que produce, entonces existe una gran disponibilidad para la utilización en subsectores como hilo, tejido para jeans, calzados, etc.”, destacó Zanotto.
Aprovechamiento
Comentó que actualmente Paraguay produce 25.000 toneladas anuales y solo consume alrededor de 7.000 toneladas, de modo que hay una gran disponibilidad para la industria. Alegó que, además, Brasil también es un enorme productor de algodón, con 1.200.000 toneladas al año, y exporta cerca de 400.000 toneladas, de modo que esa materia prima también está disponible.
Explicó que las diferencias de costos son “muy significativas” e, inclusive, un factor, como el capital de giro, que fue tocado solo de manera aproximada, en Paraguay es 40% más barato que en el Brasil. “Evitamos hablar aquí del costo de la materia prima, porque el algodón es un ‘commoditie’ que debe costar parecido en Paraguay como en Brasil”, afirmó.
En cuanto a la producción de tejido, Zanotto manifestó que, aún cuando el industrial decidiera comprar el hilo para hacer tejido en Paraguay, el insumo final sale más barato y, finalmente, en la confección de nuevo se repite una diferencia significativa de los diversos costos involucrados en la fabricación de prendas de vestir.
Perfil tributario
En cuanto a la cuestión tributaria, explicó que quien opera en el Brasil sabe que hoy las tasas están en torno al 40%, y aún más complicado que el impuesto mismo es el enorme trabajo que exige mantenerse de acuerdo a los impuestos, “y aún así nosotros tenemos muchas sorpresas aquí. En resumen, en promedio tenemos diferencias del 35% para la mano de obra, aún cuando el salario mínimo oficial del Paraguay es más alto que el del Brasil”, destacó.
En relación al capital de giro, señaló que para la industria textil “es muy importante”, debido a que es muy sensible a los costos de mano de obra, de energía y del capital de giro, teniendo en cuenta los tiempos que se manejan en la producción del algodón, que puede durar entre 6 y 12 meses, dependiendo de la velocidad del ciclo. Alegó que el costo de la energía eléctrica también es fundamental, principalmente en la hilandería y tejeduría. “Entonces, la conclusión que nosotros hemos sacado es que la diferencia de costos, por ejemplo, en la producción de un pantalón de jeans en Brasil y Paraguay, es más del 35% a favor del Paraguay. Ese número coincide con un reciente estudio lanzado por el Departamento de Competitividad de la FIESP”, remarcó el ejecutivo del poderoso gremio.
La diferencia todavía puede ser mayor
El alto ejecutivo de la FIESP manifestó que la diferencia todavía puede ser mayor si se considera que el Mercosur tiene un arancel externo común del 35% para el caso de ropas, más del 20% para tejidos, y para el hilo 18%, de modo que “no existe la menor duda de que vale mucho más la pena que el industrial brasileño produzca todos esos productos en Paraguay para atender el mercado regional, que importarlos de China”.
Zanotto agregó que si se hiciera el mismo estudio para los sectores cuero, calzados, muebles y otros rubros de manufactura liviana, igualmente Paraguay surge como una “gran alternativa” para la industria brasileña por esta cuestión de la pérdida de competitividad del país en sí del Brasil, que hoy es caro. Añadió que si uno trajera una industria china “de primera línea” y lo instalara en el Brasil, al día siguiente ella ya no sería tan competitiva. “Entonces, ese es el mayor problema brasileño, la FIESP está peleando juntamente con otros para intentar resolver este asunto, pero nosotros estamos viendo un potencial enorme de integración de cadenas productivas, de manufactura clásica tradicional, con Paraguay, aquella que viene sufriendo y viene perdiendo competitividad a nivel internacional”, subrayó.
