Tierra de Negocios SA dice que sus títulos de propiedad son legítimos

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Uno de los propietarios de Tierra de Negocios SA, José Marcos Sarabia, visitó ayer nuestra redacción para asegurar que sus títulos de propiedad sobre 10.300 ha de Chino Cue son legítimos. Se trata de la empresa que acordó con el Indert canjear esas tierras por 60.269 ha del Chaco, valuadas en US$ 24 millones en la permuta.

Sarabia se presentó en ABC Color como propietario de la empresa Tierra de Negocios, de la que también forman parte sus hermanos Paulo Sergio y Antonio Ivar. La firma fue conformada en marzo de 2008, meses antes de adquirir las tierras de Chino Cue en Alto Paraná. El empresario trajo todos los contratos de compraventa de esa operación, a los que nuestro diario había logrado acceder por otras vías, y también nos entregó documentación relacionada con los poderes otorgados por Lai Ching Tuenn y Zuisho Hayashi, propietarios originales de los inmuebles altoparanaenses.

Es que, supuestamente, los orientales vendieron 9.100 ha a Héctor Vidal Garay Peralta, y otras 1.200 ha a Amílcar Antonio Marecos Reyes, quienes a su vez vendieron la totalidad de las 10.300 ha a Tierra de Negocios. Todas las operaciones fueron hechas en 2008.

Le consultamos por qué la empresa realizó esas compras, sabiendo que en ese momento había una expropiación que afectaba 3.500 ha y que, además, la propiedad ya estaba invadida por campesinos. Respondió: “A veces usted hace un negocio y no está seguro de los riesgos. En aquel momento no estaba 100% ocupado; por ahí los campesinos podían salir y sería un buen negocio”. En cuanto al área expropiada, dijo que la empresa aceptó adquirir porque vino “en un combo” del inmueble completo.

Cuando se le insistió por qué los orientales vendieron las 3.500 ha expropiadas en lugar de ceder derechos para cobrar la indemnización, considerando que este acto era incuestionable jurídicamente, y hasta resultaba más económico, respondió que hay detalles técnicos que él desconoce sobre las operaciones de los propietarios originales.

Cuando le consultamos cómo llega Tierra de Negocios a Héctor Garay, indicó: “Algunos detalles de comercialización no sé; de eso hace más de 10 años. Lai quería vender las tierras, y a Héctor Garay le interesó en aquel momento. Pero pregunto lo siguiente: ¿dónde está la ilegalidad de la compra de Héctor Garay?”.

En cuanto a Amílcar Fretes, indicó primeramente que se trata de una persona conocida de la empresa, aunque luego señaló que era el abogado de una de las firmas del grupo empresarial.

Mala reputación de tierras de Chino Cue

Sarabia argumentó que la colonia de Chino Cue tiene en total 18.000 hectáreas y que, además de las 10.300 adquiridas por Tierra de Negocios, había las fracciones restantes propiedad de otros orientales, cuyos poderes habrían sido falsificados en algún momento de la historia de las tierras. “Allí sí, según se maneja, los documentos habrían sufrido adulteraciones. Por eso cuando se habla de Chino Cue se habla de trampa”, subrayó, haciendo referencia al motivo de la mala reputación de esa localidad de Alto Paraná.

Le consultamos por qué la empresa pagó US$ 3,7 millones en efectivo a Héctor Garay, según se lee textualmente en el contrato de compraventa, teniendo en cuenta que hoy día ese tipo de operaciones son investigadas por la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero (Seprelad). A lo que respondió: “No sé en cuántas veces se pagó eso. En esa parte de formalidad de escritura, sinceramente, no participé. Yo soy ingeniero agrónomo, y el escribano se encarga de la escritura. No tengo los detalles de la información; eso pasó hace siete años. Yo entiendo que ustedes hacen un trabajo de investigación, pero pregunto: ¿esto tiene alguna implicancia en el negocio con Indert?”.

También preguntamos al empresario qué otras operaciones realizó Tierra de Negocios, y señaló que, además de la adquisición de las tierras de Chino Cue, solo hizo una más. En cuanto a la empresa Enya International Inc., constituida en Panamá y que es accionista de la primera firma, señaló que es una compañía dedicada a las inversiones inmobiliarias.

Finalmente, Sarabia aseguró que “no hay mala fe en ninguna parte del negocio” realizado en todos estos años, y reiteró que la empresa Tierra de Negocios está constituida legalmente y no es una empresa fantasma.