De acuerdo a las proyecciones del consumo de energía eléctrica realizadas por la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), nuestro país necesita buscar nuevas fuentes de generación de energía para atender la demanda interna dentro de 17 años.
“En 2030 ya no tendremos energía disponible. Para evitar la crisis debemos buscar nuevas fuentes de generación. Argentina tuvo que reducir 30% del suministro de gas a las industrias. Nosotros debemos empezar a buscar alternativas para evitar la crisis”, explicó el Ing. Carlos Heisele, presidente de la ANDE, ante una pregunta de ABC Color.
Los técnicos de la estatal hicieron un análisis con la fundación Bariloche el año pasado. El informe resalta que en 2030, dentro de 17 años, nuestro país usará toda la energía que le corresponde en Itaipú, Yacyretá, Acaray e inclusive del Yguazú.
Debe recordarse que nuestro país cuenta en Itaipú con una potencia instalada de 7.000 megavatios (MW); 1.600 MW en Yacyretá; en Acaray con 190 MW y, según las especificaciones técnicas, en Yguazú tendrá 200 (MW), total de 8.990 MW.
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La maquinización de la represa del Yguazú se encuentra en etapa de licitación y con muchos cuestionamientos. Será financiado con un préstamo flexible de un banco japonés, de unos US$ 200 millones.
La ANDE está proyectando la construcción de Acaray III, con la instalación de dos turbinas que permitirán generar entre 60 y 70 MW.
Para el efecto firmó el pasado 9 de abril un convenio con la empresa rusa RusHydro Internacional AG, representada por Rafael Del Castillo Ionov.
Las críticas a la maquinización de Yguazú, para el ingeniero Heisele, son infundadas. Más tarde o más temprano la ANDE tiene que construirla, porque será absolutamente necesaria, dijo.
Con Argentina se tiene que negociar la instalación de nuevas turbinas en Yacyretá, además de las tres nuevas centrales ya mencionadas, según Heisele. Actualmente la central cuenta con 20 unidades con una potencia de 3.600 MW.
Tampoco se debe descartar el uso de gas que debe negociarse con Bolivia, teniendo en cuenta que todavía no hay nada concreto sobre su explotación en el Chaco. “Nosotros tenemos que reactivar esa comisión de gas desarticulada (Comigas), que se había conformado hace algunos años (bajo el gobierno de Juan Carlos Wasmosy), porque debemos negociar con Bolivia para que el gasoducto pase por nuestro país”, manifestó.
Para la ejecución de cualquiera de estos proyectos deben vencerse todos los obstáculos y dejar de lado ciertas apatías para garantizar el buen uso de los recursos naturales, tales como nuevas fuentes de generación de energía y el cuidado medioambiental que exigen emprendimientos de este tipo.
Sandra López
