El Estado empuja al pueblo a tomar justicia por mano propia

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La crisis desencadenada por la renuncia de las autoridades del Estado a su deber constitucional de dar seguridad a los habitantes se parece cada vez más a una situación de desorden y zozobra. Ella se traduce en la aparición de prácticas primitivas de violencia popular, inspiradas en el propósito de restaurar la justicia que el Estado le niega, y a la que todos tienen derecho. El último de una serie de episodios de estas características es el incendio de la casa de los sospechosos de haber asesinado a un niño. En otros sitios del país, comisiones vecinales están tomando la ley en sus manos y atacan, sin previo aviso, a quienes consideran una amenaza para sus bienes o sus personas. Estos hechos reflejan un deterioro espiritual muy grande.