La clase política actual da pocas esperanzas

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En estos momentos previos a las elecciones presidenciales, el país está a la deriva. No hay muchas razones para suponer que el ansiado cambio político, social y económico para vencer el atraso y el subdesarrollo predominante desde hace décadas por fin sea realidad en el Paraguay. El sector político actualmente en el Gobierno se ha caracterizado solo por exhibir una absoluta incapacidad para gestionar políticas públicas capaces de crear condiciones propicias para el mejoramiento de las condiciones de vida de la población. El Presidente hace tiempo se ha apartado de su deber de gobernar en beneficio de todos, para caer en el sectarismo cerril. Lo que se llama “la oposición”, por su parte, se debate en el más absoluto desorden y caos, por lo que tampoco se presenta como alternativa confiable.