La responsabilidad de los concejales municipales

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En estricto cumplimiento de sus competencias legales, un grupo de seis concejales colorados de la Municipalidad de Villa Elisa requirió al intendente liberal, Líder Amarilla, la instrucción de un sumario administrativo para aclarar por qué funcionarios municipales estaban afectados a la construcción del local partidario del PLRA en la ciudad, y cuestionaron también que maquinaria del MOPC asfaltara la calle que pasa frente al citado local. En suma, lo que se condena es el uso de los recursos públicos con fines netamente político-partidarios. En este sentido, no cabe sino dar la razón a los concejales colorados mencionados. En todo régimen democrático, es responsabilidad de quienes se encuentran en función de oposición ejercer la contraloría de aquellos que detentan temporalmente el poder.

En estricto cumplimiento de sus competencias legales, un grupo de seis concejales colorados de la Municipalidad de Villa Elisa requirió al intendente liberal, Líder Amarilla, la sustanciación de un sumario administrativo para aclarar los motivos por los cuales funcionarios municipales estaban afectados a la construcción de un local partidario del PLRA en la ciudad.

Los ediles mencionados cuestionan no solamente el hecho de que trabajadores del municipio estuvieran construyendo a gran velocidad la sede del comité liberal en Villa Elisa, sino también que maquinaria del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) se encontrara asfaltando la calle que pasa frente a la citada representación de la colectividad partidaria en cuestión.

En suma, lo que se condena con justa razón es el uso de los recursos públicos, que pertenecen al conjunto de la ciudadanía sin distingos ideológicos de ninguna índole, con fines netamente político-partidarios. En este sentido, no cabe sino dar la razón a los concejales colorados de la ciudad de Villa Elisa. En todo régimen democrático, es responsabilidad de quienes se encuentran en función de oposición ejercer la contraloría de aquellos que detentan temporalmente el poder.

De hecho, la propia Ley Orgánica Municipal Nº 3966/10 establece en su artículo 36 las atribuciones de la Junta Municipal, disponiendo que ella tiene la potestad de reclamar a la Intendencia Municipal “datos, informaciones e informes con relación a cualquier cuestión relacionada con el funcionamiento de la Municipalidad. En cada caso concreto, el petitorio realizado por la Junta podrá fijar el plazo dentro del cual deberá responderse al pedido y, en caso de que no se fije ningún plazo, se entenderá que el mismo es de treinta días. La Intendencia Municipal estará compelida a responder dentro del plazo respectivo, pudiendo solicitar prórroga por una sola vez”.

El caso de Villa Elisa es aleccionador, máxime en estos momentos en que se avecina una contienda electoral en la que muchos desean acceder a cargos públicos sin siquiera tener noción de las obligaciones que reviste el ejercicio de las mismas.

En lo que respecta a los concejales municipales, es responsabilidad primaria de estos estar en contacto permanente con los vecinos de sus respectivas localidades, de forma que conozcan de primera mano sus necesidades –sin importar el partido al que pertenezcan ni la ideología que profesen– y plantearlas en el seno de la Junta Municipal, a fin de encarar su solución. Esta es la mejor forma de defender los intereses del pueblo y de aquellos que los votaron.

A fin de que justamente los intereses de los ciudadanos se vean debidamente precautelados, la labor de contralor administrativo en sus respectivas comunas es una responsabilidad primaria, ineludible e intransferible de los concejales municipales. De allí que uno de los incisos del artículo 36 de la ley anteriormente mencionada prescriba como atribución del legislativo municipal “autorizar, vía resolución, la contratación de servicios de auditoría para la administración municipal en caso necesario”.

Desde luego que cuando un concejal municipal está imbuido de la gravedad de sus obligaciones y las cumple de manera puntillosa está labrando con dedicación el inicio de lo que puede ser una exitosa carrera política que, tras avanzar hacia distintos niveles superiores del escalafón político, bien podría culminar en el ejercicio de responsabilidades mayores, incluso su acceso a la misma Presidencia de la República, que suponemos es el sueño de todos los que se postulan para cargos electivos.

Por eso es de gran importancia que gente valiosa, joven, honesta, académicamente preparada y con espíritu de servicio acceda a las concejalías. Es cierto que las elecciones municipales se realizarán recién en 2015, pero este ya es un buen momento para que los aspirantes a ocupar estas destacadas posiciones de servicio vayan pensando en las propuestas que están en condiciones de brindar a los vecinos de las diferentes localidades del país, tanto en la capital como en el interior, de las zonas urbanas como en las rurales.

Es preciso acabar con los politiqueros de pacotilla que solo buscan convertirse en ediles para tener un zoquete con una jugosa dieta de la que valerse, e influencias para hacer sus negociados y ubicar a su parentela o su clientela en puestos municipales.

El Paraguay debe lograr tener un nuevo tipo de líderes. Los paraguayos debemos hacer surgir –mediante el apoyo de nuestros votos– a una camada de jóvenes dirigentes que vaya adquiriendo prestigio gradualmente en el honesto y eficaz ejercicio de las distintas funciones públicas previstas en la Constitución. Así, más temprano que tarde, vamos a contar con una clase política seria, renovada, responsable y ocupada con coraje y empeño en la superación de los graves y anacrónicos problemas que siguen sumiéndonos en el atraso y el subdesarrollo.