Los menonitas dan ejemplo de trabajo honesto y fructífero

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Setenta y cinco años de dura labor han cambiado el rostro de una parte del Paraguay. El Chaco, esa tierra antaño hostil, pero fértil, a la que llegaron los colonos menonitas ha rendido sus frutos, agradecido por el trabajo constante y tesonero. Soja, algodón, leche, carne... Todos los rubros agrícolas imaginables son intentados con tanto entusiasmo como perseverancia, y por eso sus logros constituyen un importante aporte realizado por los industriosos colonos al país que los ha acogido.