SAN ANTONIO (Higinio R. Ruiz Díaz, corresponsal). Este distrito está en una zanja y es el más bajo del departamento Central, por lo que todos los desechos que se generan en las ciudades vecinas llegan a las costas del río Paraguay en esta ciudad, ya sea por los raudales o por los arroyos Guasu e Ytororó. Se convierte literalmente en un vertedero de Central y de Asunción debido a la actitud irracional de muchos compatriotas y el deficitario servicio de recolección y disposición final de desechos.
Arroyo Guasu arrastra directamente gran parte de la basura generada en San Lorenzo y Ñemby, mientras que la de Villa Elisa llega a través de su tributario el arroyo Seco. Por otro lado, el arroyo Ytororó recibe los desechos de Capiatá, Ñemby, Ypané y de San Antonio.
Con la bajante del río, en sus orillas emergieron toneladas de basura, desde envases de plástico, bolsas de polietileno hasta cubiertas de vehículos. Desde hace dos semanas, ciudadanos y bomberos voluntarios, funcionarios comunales y militares tratan de limpiar las costas.
Con las lluvias intensas del sábado, las zonas liberadas de desperdicios nuevamente quedaron minadas de basura arrastrada por raudales que desembocaron en los arroyos, y estos al río.
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Personal militar de la unidad de Logística acompañó ayer de mañana la tarea de limpieza de la ribera del río Paraguay. Se sumaron a funcionarios de la Municipalidad local y a los integrantes de la comisión “Ribera limpia”.
La basura fue transportada por las aguas del mismo río y por el arroyo Guasu, explicaron los voluntarios.
La cuadrilla de la Municipalidad utilizó un tractor para remover los desechos, mientras los militares juntaron los desechos de la costa para ser retirados.
En horas de la tarde otro grupo de jóvenes organizados de esta ciudad también apoyó la tarea de limpiar la ribera.
Invitan a apoyar la iniciativa
Hoy continúa la limpieza desde muy temprano. Se le invita a toda la ciudadanía a sumarse a las tareas o que aporten artículos de limpieza, agua mineral o merienda para los voluntarios. También insisten en la necesidad de que la gente sea consciente de que si sigue con el mal hábito de arrojar basura en la calle o arroyos, todo esfuerzo por limpiar el río será inútil.
