SAN JUAN BAUTISTA, Misiones (Rafael Marcial Montiel, corresponsal). Los oleros del barrio Yatay de este distrito no unifican criterios en cuanto a las medidas de los ladrillos y su precio, lo que dificulta en cierto modo la venta a los constructores, que se ven obligados a buscar en otros mercados para cumplir con sus compromisos. La Asociación de Oleros de Yatay, presidida por Gabina Borda de Ávalos, tiene una medida de 24 centímetros de largo por 12 de ancho y cinco centímetros de grosor. El peso es de dos kilos cada ladrillo.
Por otra parte, la Asociación de Oleros “Jaiko porãve haguã”, dirigida por Pedro Verón Segovia, tiene ladrillos de 22 centímetros de largo por 11 de ancho y cuatro centímetros de grosor. Cada ladrillo pesa 1 kilo.
Los oleros dirigidos por Borda establecieron un precio de G. 350.000 por mil ladrillos, mientras que la comisión Jaiko porãve haguã pide G. 300.000 por mil ladrillos.
Verón reconoció la falta de unificación de criterios y añadió que en el barrio Yatay, donde existen unos 40 oleros, se han integrado dos asociaciones que hasta el momento no llegaron a un acuerdo. Sin embargo, destacó la capacidad de los trabajadores que están preparados para abastecer el mercado local.
Explicó que la orma en sí es de 24 centímetros por 12 centímetros y al quemarse queda en 22 centímetros por 11 centímetros.
Describió que la olería es como una miniempresa donde trabajan las familias, pero que si no hay venta los jóvenes emigran a otros lugares en busca de trabajo.
Por su parte, Gabina Borda comentó que trabaja con cuatro personas, que se encargan de pisar y de cortar los adobes. Se quejó porque los ladrillos se compran de otras localidades.
Indicó que queman los ladrillos cada 15 días, pero los materiales no tienen salida. Abogó por un diálogo entre los productores de la zona para unificar las medidas.
