Para cada año del trienio existen objetivos bien específicos para acompañar y estar cerca de los jóvenes. El primer año, 2017, tuvo como tema principal: “Ustedes son mis amigos”, en 2018 será: “Permanezcan en mí” y el tercer y último año, 2019: “Para dar muchos frutos”.
De este proceso han surgido jóvenes líderes que se han volcado a ser servidores en diferentes ámbitos, como vocaciones sacerdotales y religiosas, más trabajadores, nuevos emprendedores. Incluso jóvenes que quieren lanzarse a la arena política, algunos de ellos han venido y nos han pedido la bendición para presentar candidaturas a concejal departamental y otros. “Y eso nos alegra, son jóvenes que se están preparando”, expresó Mons. Valenzuela.
No se debe entender la bendición como un sí o una carta blanca, sino que le damos la bendición para que en el nombre de Dios cumplan la misión encomendada. Si es para servir a la sociedad, sea la institución que sea o el color que él elija, que en primer lugar sea libre y que cumpla lo que el Señor dice y le inspira, que sea un servidor público, honrado y honesto, dijo el obispo.