Ykua Bolaños, un sitio de hechizo, encanto y recuerdos de antaño

El legendario, pintoresco y bello paraje de la ciudad de Caazapá es el Ykua Bolaños; sin embargo, en forma irremediable y lamentable, los últimos tiempos también relacionan el nombre con la tragedia del 1 de agosto, pero en el emblemático sitio de antaño todavía fluyen las cristalinas aguas que, según la leyenda, brotaron gracias a un milagro de Fray Luis de Bolaños.

CAAZAPA (Cirilo Ibarra, enviado especial). Este mes la ciudad se constituye en centro de atención, porque celebra dos acontecimientos de gran relevancia: el aniversario de su fundación (10 de enero de 1607) y los festejos patronales (25, día de San Pablo), y cuando se habla de esta capital departamental, no hay vuelta que dar, es imposible dejar de lado el mágico lugar del denominado Ykua Bolaños, rodeado de leyendas y de recuerdos de antaño a los que se suman la presente historia del “payé Caazapá”.

“Su agreste panorama, con su brisa, desparrama un perfume embriagador y colmado de frescura su acuarela verde oscura es un cuadro de amor”, es parte del poema dedicado a este paraje por el bohemio ovetense Amancio Benítez Vera.

Agrega su escrito, refiriéndose a todo lo que es esta comunidad y a uno de sus grandes artistas: “Que romántico, que extraño, es el pueblo de Bolaños con su bello naranjal. Mas el pájaro campana, voz metálica desgrana hacia el río Pirapó. Y escuchando quien creyera en que Carlos Talavera así mismo remedó. Era un genio de artista, aquel mago guitarrista, que también aquí nació”.

Actualmente, centenares de visitantes tiene esta ciudad y todos los que llegan, si es la primera vez, lo primero que preguntan es por la famosa fuente de agua. Quienes conocen el sitio siempre sienten la atracción de realizar, aunque sea, un rápido paseo por el lugar.

Lastimosamente, no siempre el lugar se encuentra bien cuidado. El ykua forma parte de un amplio parque, en el que también fue instalado el Centro de Desarrollo Comunitario. Este, desde el fallecimiento del profesor Ignacio Falcón, quien presidió por mucho tiempo la comisión de mantenimiento del complejo, muestra aspecto de abandono durante una gran parte del año. Hoy está a cargo de la municipalidad el cuidado del lugar.

Pero dentro de todo, lo fundamental es el encanto y el hechizo del Ykua Bolaños. Allí donde, en una época de gran sequía y ante la amenaza de los nativos de la zona, el pa’i Bolaños clavó su bastón e imploró a Dios por el vital líquido. El agua brotó en forma milagrosa y desde entonces, hace 400 años, jamás se secó el hermoso y cristalino manantial.

ESPÍRITU FRANCISCANO

Por esta razón, no es raro entonces que el espíritu franciscano se encuentre presente en cada centímetro de este territorio, que ha pasado por tantas vicisitudes históricas, como por periodos de mayor o menor desarrollo económico. El mítico paraje se constituye en mudo testigo de aquel tiempo lejano, en el que comenzó la reducción, en donde hoy se muestra una ciudad moderna.

El mismo poeta ovetense, Benítez Vera, se refiere en forma extraordinaria al pasado de esta comarca, que hoy se mezcla con el presente. Su descripción es como sigue: “como cándido consuelo, en un vasto y rico suelo se levanta una ciudad. Es la imagen del pasado, es la raza que ha dejado a la patria su heredad. Viejas calles anchurosas, donde pasan las airosas, dueñas de las magias del lugar”.

Añade: “...Ese mártir franciscano era el padre Luis Bolaños, quien fundó Caazapá. El contrajo la alianza por tan sabia enseñanza la doctrina del Tupã”. El Ykua Bolaños se encuentra ubicado a 1.000 metros del centro de este distrito, tomando un camino vecinal que se inicia a la izquierda de la iglesia erigida al patrono de la comunidad, San Pablo.
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