CIUDAD DE PANAMÁ (AFP).El 15 de agosto de 1914, un barco, el Ancón, cruzaba por primera vez la ruta de 80 km en lo más estrecho de la geografía de América: el viejo sueño de unir los océanos Pacífico y Atlántico se hacía realidad.
Un siglo después, obreros con cascos y chalecos excavan, montan compuertas y levantan muros con toneladas de hormigón para permitir el paso de los gigantes pos-Panamax, buques que transportan más de 12.000 contenedores, el triple de carga de los que actualmente atraviesan la vía.
Con un ritual parsimonioso que tarda unas diez horas, 14.000 barcos anuales, principalmente de Estados Unidos, China, Chile y Japón, cruzan de océano a océano cargados de mercancías, petróleo, autos, granos o pasajeros, en una ruta que toca 1.700 puertos en 160 países.
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Evitando miles de kilómetros hasta Cabo de Hornos, el canal panameño transformó la navegación y comercio mundial: redujo distancias, tiempos y costos del transporte de mercancía entre los centros de producción y consumo.
Primero, permitió a los Estados Unidos mover su flota militar y el comercio entre sus costas este-oeste, después favoreció a Europa y Asia en los años 50 y 60 cuando Japón devino potencia industrial, y en los últimos 25 años empujó la puerta del mercado de Latinoamérica y desde 2001 el de China.
La expansión, por 5.250 millones de dólares, comenzó en 2007 y en 2009 su principal obra, un tercer juego de esclusas.
La ampliación iba a inaugurarse el año del centenario, pero sufrió atrasos con huelgas y disputas por millonarios sobrecostos; y ahora está previsto que esté lista en 2016.
Inmersos en la colosal obra, los panameños recibieron dos noticias inquietantes: la ampliación del Canal de Suez y el proyecto de otra vía interoceánica a través de Nicaragua.
El de Suez no compite en muchas rutas con el de Panamá, pero Nicaragua sí.
El alma de Panamá
La construcción del Canal de Panamá fue un proyecto emprendido inicialmente en 1880 por una compañía francesa, encabezada por Ferdinand de Lesseps.
Sin embargo, problemas económicos y enfermedades tropicales motivaron su suspensión en 1889.
Tras promover la separación de Colombia, Estados Unidos recibe del naciente Estado panameño el aval para hacer un canal, pagó a los franceses 40 millones de dólares por derechos, y lo construyó de 1904 a 1914.
Durante los 85 años que administró el Canal, Estados Unidos estableció en sus riberas un enclave territorial con jurisdicción propia; con ejército, policía y tribunales suyos.
En 1977, el presidente estadounidense Jimmy Carter y el líder panameño Omar Torrijos firmaron los tratados para el traspaso de la vía a soberanía panameña. La transferencia se concretó el 31 de diciembre de 1999.
Desde esa fecha, el Canal le ha dejado al Estado panameño ganancias por unos 8.500 millones de dólares.
